"Las idas y vueltas (por los dichos de Cococcioni) le dan poca seriedad al asunto. Las cárceles deben ser para la reinserción social. Si dejamos de lado esto, entonces tenemos las cárceles para hacer negocios", explicó Del Frade.
Qué hay detrás de los privilegios… "hay negocios", afirmó el entrevistado. "La pileta termina siendo la excepción del privilegio que se puede pagar, si bien es una anécdota" denuncia los "negocios mafiosos que terminan con las vidas de los pibes en los barrios" y de los internos.
"El caso que puede ser más cercano al nuestro, a lo que nos puede servir, es la experiencia uruguaya de Punta de Rieles: donde se cumplen las penas pero diciéndole a los internos que hay otros caminos que no sea el delito, la violencia o la corrupción", explicó Del Frade.
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