El pedido fue informado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), tras el default que la empresa había declarado en mayo al no poder afrontar compromisos con acreedores financieros y prestadores de servicios. Con un patrimonio neto negativo al 31 de mayo de 2025, la firma se encontraba en “quiebra técnica”.
En la carta presentada a la CNV, la empresa reconoció que el proceso de búsqueda de inversores para capitalizar la compañía “sigue en curso, pero con resultado incierto”, lo que precipitó la decisión de ir a concurso judicial.
Según los datos del balance, el volumen de ventas en el mercado interno se desplomó un 32% en toneladas, mientras que las exportaciones, si bien crecieron un 104%, no lograron compensar la baja debido a su menor rentabilidad.
Además, la empresa advirtió que los costos operativos en dólares subieron de manera significativa y no pudieron trasladarse a precios, ya que la demanda se redujo y las importaciones ejercieron presión competitiva. “Por el contrario, los precios debieron ser reducidos, lo que provocó una drástica caída en la rentabilidad bruta y operativa, que cerraron en -17% y -31% respectivamente”, señalaron.






