El nombre, que parafrasea el anuncio del gobierno provincial de "1000 aulas", envía un mensaje contundente: "Las nuevas aulas, sin docentes en ellas, son obra pública y no una política educativa".
De esta manera, se pone en valor el trabajo diario de los docentes que, "el gobierno provincial desvaloriza con políticas como el presentismo y con aumentos salariales que, lejos de acompañar la inflación, siguen promoviendo la pérdida del poder adquisitivo", informó Lucero.
"Lo hemos dicho en muchas oportunidades y lo seguimos sosteniendo: este gobierno maltrata y empobrece a la docencia", siguió el secretario general de SADOP Rosario. Y agregó: "Esta campaña es una respuesta a la falta de empatía del gobierno y al destrato a los docentes. Cualquier infraestructura es inútil si no hay profesionales bien remunerados y valorados".
Con esta iniciativa, SADOP Rosario no solo expresa su descontento, sino que también establece una hoja de ruta para la protesta que comenzará a implementarse el viernes 22 a las 11:45 en Plaza Pringles, de la ciudad de Rosario.
"Las 1000 clases son una medida de fuerza que se llevará a cabo con los alumnos dentro de las aulas, tal como el gobernador ha solicitado en numerosas oportunidades. Esperemos que cumpla con su palabra y convoque a una nueva mesa de negociación paritaria", concluyó Lucero.






