El Urbano - Qué son los humedales del Delta del Paraná
Cynthia Caballero - Los humedales en general son sitios de gran importancia ecológica debido a la gran diversidad y riqueza de especies que albergan en todo el mundo. Existen muchas definiciones sobre qué es un humedal, pero en palabras sencillas podríamos decir que son ecosistemas donde la superficie se encuentra anegada o inundada permanente o temporariamente a lo largo del año. Esto incluye una gran variedad de ambientes como pantanos, esteros, marismas, turberas, lagunas permanentes o temporales, costas de ríos, arroyos o lagos. La persistencia de aguas someras en estos ecosistemas los vuelve sumamente productivos a la vez que desempeñan papeles fundamentales en numerosos procesos naturales. Los humedales albergan una biota particularmente rica y abundante tanto en especies vegetales como animales, muchas de las cuales constituyen recursos esenciales para el hombre.
El Urbano - Y qué es el Delta del Río Paraná
Cynthia Caballero - “La Isla” como les gusta decir a los litoraleños, no es una sola, sino un gigantesco laberinto de islas, riachos y lagunas, que forman parte del valle de inundación del río Paraná. En sus últimos 300 kilómetros (a la altura de la localidad de Diamante, Entre Ríos) el río Paraná se abre en un extenso delta que cubre una superficie de 17.500 km2. Es una enorme planicie baja e inundable donde las crecientes y bajantes del río marcan un pulso de vida propio y muy dinámico. La región del delta se presenta así como un mosaico de humedales con una gran diversidad de ambientes siempre cambiantes.
El Urbano - Qué flora y qué fauna tienen entonces de “la isla”
Cynthia Caballero - Desde el punto de vista ecológico y biogeográfico la región del Delta posee características únicas dentro de Argentina. Su particularidad no se debe a poseer especies de flora o fauna exclusivas de esta región, sino más bien todo lo contrario: en el Delta conviven especies de los distintos biomas vecinos. A las especies de las llanuras templadas pampeana y mesopotámica vecinas se les suman otras que sorprende encontrar en estas latitudes. Los ríos Paraná y Uruguay funcionan como corredores biológicos por donde penetran especies de linaje subtropical, chaqueño y paranaense. Así la selva desciende a través del río. Muchas plantas y animales son llevadas por la corriente y van colonizando las márgenes de los ríos y arroyos formando una franja de “selva” a ambos lados del cauce. Este fenómeno produce “túneles” o galerías de vegetación en los causes más pequeños y en los canales entre las islas. Las plantas flotantes como los camalotes que crecen en los bordes de los cursos de agua pueden transformarse en “embarcaciones” cuando se desprenden durante las crecientes, viajando cientos de kilómetros transportando semillas, frutos e incluso animales.
Las aves, son el grupo de vertebrados que más atrae la atención en las islas por su abundancia y diversidad. Unas 200 especies de aves habitan en esta región, lo que representa aproximadamente el 30% de las especies que se encuentran en la Argentina. Esto convierte a la región del Delta en un excelente sitio para el avistaje y observación de aves. A esto se suman 29 especies de reptiles, 21 de anfibios y 36 de mamíferos. Los peces ocupan un lugar especial en la riqueza de estos humedales. Existen unas 300 especies de peces de importancia económica. Muchos de ellos, en especial los migradores, se han adaptado a las fluctuaciones del río, sincronizando el desove con los pulsos de inundación. Las lagunas internas de las islas juegan un papel fundamental en los ciclos reproductivos de estos peces y de otras especies.
El Urbano - Cómo se trata a el Delta de manera ecológica y de preservación…
Cynthia Caballero - Cuando lo vemos desde una perspectiva histórica, la región del Delta ha perdido mucha de su diversidad original desde la llegada de los europeos. Los relatos de los adelantados españoles y otros exploradores describen, muchas veces con un alto grado de fantasía, todo tipo de bestias que frecuentaban esta región. Justamente “El Tigre” debe su nombre a los cercanos rugidos de Yaguareté que atemorizaban a los exploradores. La pérdida de hábitat es hoy en día la principal causa de extinción y pérdida de biodiversidad en todo el mundo. Resulta penoso pensar que hoy en día sólo quedan 250 Yaguaretés en toda Argentina, en algunos rincones muy al norte de nuestro país.
Así, nuestra cultura sigue avanzando sobre las áreas naturales, cada vez con mayor intensidad, gracias a los adelantos tecnológicos, que rara vez se corresponden con adelantos en el manejo sustentable de los ecosistemas naturales. La Ley de Bosques pretende poner un freno a la deforestación indiscriminada que se viene realizando en las últimas décadas, pero en los hechos, parece ser que los espacios que se preservan no son aquellos más importantes desde el punto de vista ecológico, sino aquellos menos adecuados para la explotación con fines agroganaderos.
En este marco, los ciclos de inundaciones, han detenido el avance de las explotaciones agrícolas en las islas de nuestra región, brindando un refugio a las especies que vienen siendo desplazadas de los ecosistemas naturales vecinos fuertemente explotados y casi desaparecidos. Históricamente las islas han sido utilizadas para distintos fines productivos, en especial, para el engorde de ganado, pero siempre condicionados por los ritmos de crecidas del río y las fuertes limitaciones desde lo logístico. Sin embargo, en los últimos años, y en especial desde la inauguración de la conexión vial Rosario-Victoria, el panorama ha cambiado sustancialmente. Por un lado, dicha vía de comunicación ha facilitado el acceso a las islas para el movimiento del ganado. A su vez, el avance de la soja sobre los campos pampeanos vecinos ha desplazado cada vez más ganado a la isla. Así, una actividad productiva, que en el pasado pudo ser sustentable, hoy en día quizás esté perdiendo esta cualidad. El pisoteo del ganado y el pastoreo selectivo podrían estar cambiando las características de la vegetación. Por otra parte, los excrementos de tan elevada cantidad de ganado podrían alterar las condiciones químicas de las lagunas interiores; tan importantes para los ciclos reproductivos de peces y otros seres vivos como para los procesos fisicoquímicos que conducen a uno de los atributos más importantes de los humedales: la purificación de las aguas. El tradicional uso de “quemas” ha demostrado en el pasado ser una modalidad de alto impacto ecológico, cuando se la hace en forma desmedida y sin un buen conocimiento de esta práctica.
Más problemático aún resulta la cada vez más frecuente modalidad productiva del uso de terraplenes para modificar el curso y nivel de las aguas. El año pasado, alertamos desde nuestro grupo “El Paraná no se toca” sobre emprendimientos ganaderos que sin contar con los estudios de impacto y las autorizaciones que legalmente corresponden, han realizado importantes movimientos de tierra con maquinarias que no deberían siquiera estar permitidas de ingresar en territorios donde las legislaciones no permiten movimientos de tierra que modifiquen el normal escurrimiento de las aguas. Estos movimientos tienden a secar las lagunas interiores para aumentar así la superficie de pastoreo del ganado. “Pampeanizar la isla” parece ser la tendencia, algo que acabaría con los múltiples servicios ecosistémicos que nos brindan estos humedales.
El Urbano - Hay que disfrutar la isla, pero cuidándola…
Cynthia Caballero - No se protege lo que no se valora, no se valora lo que no se conoce. Por eso desde nuestra agrupación alentamos el acercamiento respetuoso a la isla. Necesitamos que todos conozcan, amen y protejan la isla. Creemos que es muy importante acercarnos nosotros a la isla, pero dejar ciertas costumbres urbanas lejos de la isla. Entonces debemos pensar: ¿qué buscamos cuando vamos a la isla?
Si lo que buscamos es un lugar limpio y sano, no podemos dejar la basura tirada por ahí, ni tampoco las bolsitas colgadas de los árboles, ¡como si fuera a pasar por ahí el camión de la basura!
Si lo que buscamos es un contacto cercano con la naturaleza, los ruidos y la velocidad excesiva no nos van a ayudar. El parque náutico de Rosario y Baigorria ha aumentado de forma notable en los últimos años sin que existan los controles necesarios para asegurar una convivencia responsable y armónica en el río. Nos preocupa ver proliferar fiestas con música al palo, luces y alcohol
Si lo que queremos es disfrutar de la paz y la belleza de una noche estrellada ¿por qué llenar las casas de reflectores, que además de opacar las estrellas, encandilan peligrosamente a los navegantes?
Todos debemos ser guardianes de las islas y actuar consecuentemente.
El Urbano – Qué es la agrupación El Paraná no se toca!
Cynthia Caballero - Hace ya un año, desde las redes sociales nace el grupo autoconvocado “El Paraná no se toca”. La razón de tan radical nombre para nuestro grupo fue la indignación en relación a la sanción de Ley N°10092 de Entre Ríos, la cual concesionaba, durante 99 años, tierras fiscales de las islas entrerrianas a una S.A. dedicada al cultivo de arroz. Gracias a la presión de diferentes agrupaciones ambientalistas, políticos y la sociedad en general, esta nefasta ley fue finalmente derogada pero la idea de que las islas son "improductivas" continúa. Este hecho, que consideramos histórico dado que el compromiso social logró detener un proyecto productivo que hubiera tenido consecuencias gravísimas para nuestros valiosos humedales, nos alentó a continuar con nuestro compromiso con la preservación de nuestras amadas islas, últimos refugios de naturaleza. Así, además de nuestro continuo intercambio de información y discusiones y reflexiones a través de “la red”, un grupo fuertemente motivado comenzó a reunirse todos los martes, donde se podía, para discutir y planificar nuevas acciones. Luego vino la movida de los terraplenes, los expedientes, las charlas en las escuelas, los murales, notas en diarios y radios… tantas puertas se abrieron que fue una inyección de energía para todos. Empezamos un nuevo año con tantas expectativas y proyectos que a veces parece que nos vamos a desbordar. Pero la satisfacción que nos provoca lo que estamos haciendo hace que sencillamente, ¡no podamos parar!
Nuestro grupo no responde a ninguna bandera política en común. Sólo queremos evitar que grupos económicos decidan sobre el futuro de nuestros valiosos humedales.






