Pibes son los muertos.
Pibes son los sicarios.
Pibes en medio de una guerra que beneficia a pocos, muy pocos. De seguro, ni a las víctimas y menos a sus victimarios.
En menos de 20 días, tres jóvenes, Facundo de 25 años, Alexandro, 25 de años, y Natalia de 24 años, fueron asesinados a balazos por otros jóvenes. Una locura inédita, sin precedentes, para una ciudad que alguna vez supo ser obrera.
Entre una dirigencia política, es todas sus formas y estamentos, que no da respuesta y una incapacidad de parar balaceras, robos y escruches, el vecino de a pie se cansó, porque ahora no sólo está en juego lo material, sino que la vida misma.
La lógica oficialista replica una verdad, pero no alcanza.
La ciudad, desde la gestión de Humberto Sdrigotti, en plena década de los 90', seguida fuertemente luego por la intendencia de Alfredo Secondo, quien consiguió la instalación de un destacamento del Comando Radioeléctrico en la zona norte, siempre acompañó a las fuerzas policiales en Baigorria.
En la actualidad la administración de Adrián Maglia colabora con combustible y reparación de móviles, y asiste a los efectivos y sus tercios. A su vez tiene una Secretaría de Seguridad a cargo de un experimentado comisario retirado, Alejandro Franganillo, quien supo tejer contactos y formas de tratar con el delitos en sus años de actividad.
Y, aunque Baigorria no tiene las estadísticas como en otras localidades cercanas, al ciudadano no le importa los números, sino que a pesar de todo se siente inseguro, desprotegido y abandonado de sus gobernantes.
Desde el 27 de diciembre, a menos de 24 horas del crimen de Facundo Contreras en la bajada Formosa a manos de criminales, que supuestamente buscaban a un hijo de capo narco y por error lo ultimaron, vecinos desde las redes sociales se autoconvocaron pidiendo seguridad y justicia.
Fue el primer encuentro, delimitado por el dolor de la muerte del joven de Santa Rita. De allí en adelante siguieron otros mítines, bicicleteadas, caminatas, asambleas populares.
El grito de bronca y miedo comenzó a mutiplicarse, y de manera irónica las balaceras y las muertes también.
El primer día del 2021, a sólo horas de los brindis y augurios de felicidades, Alexandro Buljubasich era asesinado de un escopetazo en su pecho en medio de una pelea en San Fernando, casi en el límite con Capitán Bermúdez, en una fiesta clandestina. Dos hermanos, uno de 17 años y otro de 21, cayeron días después del crimen escondidos, y entregados por su madre, en Gaboto.
El infame anuario del 21' dirá que Granadero Baigorria tuvo el primer muerto trágico del año: Un pibe de 25 años con una vida por gozar, truncada por otros pibes sin destino y sin futuro.
Natalia Maldonado tenía 24 años. Era una mujer trans que buscaba salir de la prostitución, estudiar y trabajar dignamente. Dicen sus amigos que era una piba sana, que estaba llevando adelante un tratamiento hormonal para ser lo que siempre quiso.
El sábado 9 de enero estaba en la esquina de Montevideo al 1300 en Nuestra Señora de la Paz, junto a otros jóvenes. Sicarios pasaron y la mataron a balazos, dejando sin luz un vida llena de sueños.
Los que estaban con ella repelieron el ataque e hirieron a Axel, el muchacho de 21 años que manejaba el Onix gris desde donde salieron las balas mortales. A los días del asesinato de Naty, Axel quedó preso como único responsables, hasta el momento, del transfemicidio.
El 20 de enero Omar, de 61 años, atendía su kiosco en Eva Perón al 1165. Eran las 19 horas de un día agobiante. Un pibe bajó de una moto Yamaha YBR oscura y le disparo sin más. Al cierre de esta edición, el hombre seguía en estado crítico en el Eva Perón.
Baigorria se convirtió en un territorio narco en disputa. Un sitio que está en pugna constante, desde antes de la muerte de Coto Medrano, el ex lugarteniente de la banda Los Monos, quien ya estaba en una lucha contra otro ex socio suyo y de los Canteros, Daniel Godoy, quien está prófugo por el asesinato de Medrano el pasado 16 de septiembre de 2020 a metros de la YPF.
Tranzas contra tranzas, a sangre y fuego.
Cinco fueron las asambleas populares. El martes 26, a un mes de la muerte de Facundo, será la sexta en la plaza 25 de mayo, de barrio San Miguel.
Al reclamo de seguridad, control y gestión, se sumaron el de justicia por cada uno de las víctimas.
Cada baigorriense que concurre a los encuentros, o los que no asisten pero acompañan el reclamo, se siente parte de una guerra de la cual no lo han invitado. Una pelea entre pobres, donde siempre ganan financistas, abogados, empresarios vinculados con mundo inmobiliario, contadores, dueños de grandes medios de comunicación, policías y personajes de la política. Esos a los que nunca les llega una bala, ni una denuncia.
Hay un sistema que ha fallado.
Una incapacidad política de comprender el problema.
En medio de todo está la gente, harta y temerosa.






