Por Hugo Cravero
El resultado de las elecciones del 16 de junio pasado ha dejado varios temas en claro, y otros no tanto. Pero lo que sí ha vislumbrado es que Granadero Baigorria es, desde hace tiempo, una ciudad multipartidista, pero de clara tendencia peronista, en todas sus facetas ideológicas posibles.
Esta afirmación tiene una prueba irrefutable en el 53% de los votos obtenidos por Adrián Maglia, quien logró su reelección al frente del municipio hasta diciembre de 2023. Pero a su vez se denota en los números de la contienda para concejales. Para ser más específico aún, los cuatro ediles electos han tenido una militancia en el peronismo, y es más ninguno ha negado ser peronista, más allá que ya no estén, en el caso de Graciela Bordón (Frente Progresista Cívico y Social) y Favio Maurelli (Partido Creo), dentro del Partido Justicialista.
Otro dato para corroborar lo dicho, el Concejo baigorriense, desde el 10 de diciembre próximo, tendrá un sólo edil no peronista, aunque también haya estado cercano al PJ en los años 90'. Javier Minetti, el único legislador del ahora Juntos por el Cambio, ex Cambiemos, es podría decirse el No Peronista del nuevo parlamento, contra 6 legisladares perucas. Ellos son, además de los citados, Bordón y Maurelli, Guillermo Da Ponte, del Partido Creo, y los justicialistas Mauro Ferrero Datri, Mario Rosales y Adrián Playa.
Volviendo al análisis político local, y en espacial en la convivencia en el futuro Concejo, la gestión de Maglia sólo contará con sólo dos ediles propios, Rosales y Playa, más allá que el camporista Ferrero Datri haya llegado desde lista del PJ a una banca. Es lógico recordar que en las PASO el joven legislador electo fue parte de una coalición electoral, llamada Unidad para Baigorria, que compitió en ambas categorías, tanto para la intendencia como en las concejalías dentro del peronismo. La buena elección del kirchnerismo baigorriense, hizo que Mauro quedase segundo en la lista de ediles para las generales de junio.
Esta nueva composición del Concejo, vario pinto si los hay, va en sintonía del Baigorria que paulatinamente se va ir respirando en su ambiente político. Para comprender éste párrafo hay detenerse en un par de datos. Uno es que el 2020 habrá un nuevo censo nacional, y ese relevamiento dirá lo que ya es una realidad. Granadero Baigorria supera holgadamente los 50 mil habitantes, y muy probablemente se acerque a los 60 mil vecinos. En la actualidad el padrón baigorriense es similar al de San Lorenzo, por ende en lógico pensar y asegurar el crecimiento poblacional de la localidad, casi duplicando los residentes en una década.
El nuevo censo habilitará un concejal más, o quizás dos, al cuerpo legislativo local para los próximos años. Desde estás páginas se auspicia esto, porque se amplía la democracia, se intensifica el debate y la participación popular. Un Concejo de ocho ediles, o nueve, modernizará la discusión y permitirá, como está ocurriendo con siete legisladores hoy en día, más partidos y espacios sociales dentro del recinto donde nacen las normas locales.
En ese marco es que ya es un hecho la mudanza del Concejo a la estación de trenes de barrio Centro, donde aún funciona la Casa de la Cultura. Se necesita urgente un cuerpo deliberante con un salón para sesionar abiertamente con vecinos, oficinas amplias y en condiciones para atender reclamos sociales y populares. Con concejales que puedan tener asesores y personal técnico para proponer ordenanzas y proyectos a la altura a la ciudad que se viene. En conclusión más política, más democracia, más participación de y para los baigorrienses.
Otro de detalle, en referencia a la búsqueda de un Concejo con mayor presencia y de voces, es que el fenómeno del aumento de vecinos en la última década será un hecho que se multiplicará más aún durante el tramo de 2020 - 2030. Ya hay desarrolladores inmobiliarios, consultados por éste periódico, que sostienen que Baigorria podría superar los 100 mil habitantes con la llegada de nuevos edificios de altura, pero en especial con la culminación de emprendimientos habitacionales, como Desarrollo Mío, o la licitación de obras edilicias en los mega lotes del acceso sur de la ciudad.
En un off the record, un tanto no tan off, empresarios de la construcción se entusiasman en pensar un Baigorria de torres y edificios a orillas del río, barrios semi cerrados, o country, en la aún ruralidad baigorriense, y la creación de viviendas en loteos aún existentes en la urbanidad de la ciudad. “Baigorria tiene todo. Está a 25 minutos del centro de Rosario, tiene servicios, tiene el río, tiene verde. Es la ciudad ideal para venirse a vivir”, contó un desarrollador a éste medio alguna vez consultado sobre el futuro próximo de la localidad.
Es por eso que es auspicioso pensar en otro Concejo deliberante, con una dirigencia política que sintonice con los nuevos tiempos, y se que mezcle con la actual, para potenciar la ciudad. Granadero Baigorria desde hace años no es un pueblo más del Cordón, ese donde todos se conocían y se emparentaban. Es una de las localidades con mayor crecimiento vegetativo y económico de la provincia. Hoy nombrarla en cualquier punto cardinal santafesino es ejemplo de desarrollo y orgullo. La construcción de una ciudad capaz de crecer de manera ecuánime y equitativa depende de todos, tanto por los que desde siempre vivieron aquí, como aquellos que vendrán a poblarla en un futuro cercano.








