Ana María está calma ante el micrófono, ese fiel compañero que la acompaña hace décadas. La conducción de las fiestas patronales baigorrienses es una más de las incontadas participaciones que ha realizado a lo largo de su extensa carrera. “Siempre doy una mano sin cobrar un peso. He estado en todo tipo de eventos a lo largo de todo estos años”, dijo a El Urbano Ana María Bruno en la tarde fría de julio donde se conmemoraba a San Pedro, la destacada conductora radial que a principio a mes cumplió 30 años junto a su audición llamada Tiempo de Amar, que por estos días se emite los domingos a la mañana por FM City.
Ana María Bruno comenzó su programa de radio el 1° de julio de 1989 en una radio barrial del sur rosarino, FM 25. Al poco tiempo se muda a otra emisora de la ciudad vecina, FM Globo, hasta llegar a FM Luna, una frecuencia modulada que por los 90' marcó gran influencia en las pioneras radioestaciones de la zona.
“En FM Luna hicimos, de lunes a viernes a la mañana, 'Qué maravilloso mundo', un magazine radial y los sábados por la tarde 'Tiempo de amar'”, recuerda Ana María. Eran tiempos de los primeros años neoliberales, del uno a uno, y la presidencia de Carlos Menem. La pobreza y la marginalidad comenzaban hacer estragos en la población y Ana María entendió el rol a cumplir. La radio no estaba solamente para comunicar y pasar buena música. La radio debía ayudar a la gente, a dar una mano. Estar al lado de los que más necesitaban.
Primero en FM Luna, y luego ya en Radio de la Costa, en Baigorria, la conductora tomó parte y se comprometió con su audiencia. “Con mí familia nos mudamos a zona norte de Rosario y una amiga me habló de Radio de la Costa, de su llegada y su potencia. Así que llevé a Tiempo de amar a esa emisora”, rememora Ana María y es en esa FM donde se potenció el trabajo social.
Una familia se acercó, primero, ante un caso de enfermedad de una adolescente de 15 años. “Había que conseguir dinero para una jovencita con cáncer. Hicimos varios eventos y logramos ayudar. Ahí se podría decir que nos dimos cuenta que teníamos que darle una forma más organizada al tema”, sostuvo.
Eran años de mucho dolor y desempleo. Los embates económicos pegaban de lleno y Ana María no detuvo su andar. Al contrario, lo intensificó. “Hacíamos colectas, juntábamos alimentos, ropa, abrigo, de todo. Había mucha gente y políticos que colaboraban sin que dijéramos su nombre”, recuerda. El programa de radio ya no era una simple audición, era el articulador de todo el movimiento. Distintos vecinos realizaban sus aportes filantrópicos sabiendo que Ana María Bruno llevaría a buen puerto lo donado. “Nosotros organizamos un grupo donde todo estaba bien rendido, nunca faltó nada, todo era debidamente entregado a la gente que necesitaba”, comenta al periódico de Baigorria y es tan cierto que jamás nadie dudó en ella y los colaboradores en rededor del programa radial.
En pleno auge radial Ana María abrió “La casita de Tiempo de amar”, un espacio donde poder llevar adelante todo el emprendimiento solidario. “Allí teníamos todo y era el lugar donde buscar lo que se repartía”, recuerda Bruno.
Pero el destino para Ana María lo surcó otro gran desafío. Al regresar con un contingente, que había ido al norte santafesino para ayudar a poblados doblegados por las inundaciones, la comunicadora tuvo un accidente de tránsito que la postró por un año. “Yo tuve que quedarme en mí casa, acostada, recuperándome de varias quebraduras. Fue duro, mí marido tuvo que dejar de trabajar para poder ayudarme, y todos vivimos de la radio”, comentó a El Urbano.
Fue cuando todos los que trabajaban en Radio de la Costa le dieron a una mano, justo a ella que no había parado de ayudar. Como se dice: Amor con amor se paga. La dirección de la emisora, a cargo de Hugo Velizán, montó un estudio en su casa, para que Ana no se moviera de allí para hacer su programa. Su familia vendías las pautas publicitarias y los demás compañeros de la emisora colaboraban. “Toda la radio nos asistió. Fue hermoso”.
En esos tumultuosos años de fin de siglo, de relatos anunciando el fin de las utopías y la eternización del presente, Ana María Bruno rompió los códigos y avanzó. Luego de un par de diferencias en Radio de la Costa, la conductora se muda a FM City. “Fue Javier Minetti quien me invita a la emisora. Tito Ruíz Díaz era el propietario aún y me sumo con Javier a la mañana, de lunes a viernes, a Malas compañías. Trabajamos un tiempo juntos y después retomé Tiempo de amar, ahora en la City”, rememora la conductora.
Después migró su programa a la nueva Radio City, cuando Ruíz Díaz la vende a Armando Casalle y éste muda los estudios a barrio Centro, posicionándola como la emisora más escuchada de la ciudad. “Allí volví hacer Qué maravilloso mundo, de lunes a viernes, pero al poco tiempo nos focalizamos en Tiempo de amar”.
El nuevo milenio trajo consigo algo de paz y equidad. El Estado, ausente con aviso en los 90', volvió con fuerza. “La llegada de los planes sociales, la asignación universal por hijo, la apertura económica, hizo que paulatinamente la asistencia de nuestra parte sea menor. No es que dejemos de ayudar, pero no hacía tanta falta”, comentó. Asimismo Ana María sigue participando de espacios como Mano Solidaria.
La fiesta por los 30 años
El pasado sábado 7 de julio Ana María Bruno festejó con sus oyentes los 30 años de Tiempo de amar. Fue con una cena en el Salón Gala de Granadero Baigorria, donde participaron anunciantes, amigos, y vecinos.
En la ocasión los concejales Javier Minetti y Graciela Bordón dieron una plaqueta a la conductora radial donde, en representación del Concejo local, se distinguió a Ana María como Persona destacada de la cultura local y a su programa radial de Interés Municipal.






