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Lunes, 24 Junio 2019 Ni olvido ni perdón

Se recordaron a las víctimas de la “Masacre de Las Verbenas y 9 de julio”

Fue el domingo 23 de junio en la plaza “25 de noviembre” de barrio San Fernando, a 42 años de los hechos. Participaron organismos de Derechos Humanos, militantes políticos y sociales de la región y vecinos

A 42 años de la denominada “Masacre de Las Verbenas y 9 de julio”, donde diez militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) fueron asesinados en un supuesto enfrentamiento en la esquina de las citadas calles de San Fernando, se realizó un acto en la plaza del barrio donde se recordaron los hechos, las víctimas y se les contó a los vecinos de la barriada del norte baigorriense qué ocurrió en ese lugar en plena dictadura militar.

De la actividad, que fue realizada por el Espacio de la Memoria del Cordón Industrial y Documenta Baigorria, participaron organismos de Derechos Humanos, como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), sectores políticos de la zona, como La Cámpora, el Partido Comunista y la Juventud Guevarista, y vecinos del barrio. Asimismo estuvieron presentes referentes de la vida política de Baigorria, como el concejal electo Mauro Ferrero Datri y Eliana Trivisonno de la agrupación Las Evas.

En la jornada, que se realizó a la tarde del domingo 23, se leyó un documento, donde se detalló qué ocurrió la noche del 22 de junio de 1977. A su vez hubo la intervención musical de artistas de la región y se pintaron estrella y pañuelos, alrededor del mástil de la plaza, con los nombres de las víctimas y se escribieron pancarta donde se contaba del caso y fueron colgadas en el predio donde se realizó el acto.

Qué fue “La masacre las Verbenas y 9 de julio”

La noche entre el 22 y 23 de junio de 1977 en barrio San Fernando no fue tranquila como acostumbraban ser en el vecindario obrero de la ciudad del Cordón Industrial. En la oscura y fría jornada, en la intersección de Las Verbenas y 9 de julio de Granadero Baigorria, los asesinos que integraban la patota de “La Calamita” iban a llevar adelante uno de los actos más atroces y cobardes realizados en la dictadura. Diez compañeros militantes del PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores - Ejército Revolucionario del Pueblo) fueron fusilados, tras el montaje de un supuesto enfrentamiento.

La noticia fue tergiversada por los medios de la época, como era costumbre. “En un enfrentamiento abatieron en Rosario a nueve extremistas”, titulaba con letra de molde Clarín, y La Capital de Rosario decía: “En un procedimiento mueren 9 extremistas”. Los textos, casi similares, eran el parte de guerra del Segundo Cuerpo de Ejército, gacetillas redactadas por periodistas cómplices que le daba forma a la matanza. Es de acotar que el error de la información de nueve muertos y no diez, dificultó aún más la búsqueda de datos en la investigación.

La Masacre se llevó a cabo luego que diez militantes del ERP fueran secuestrados y torturados en el centro clandestino de detención La Calamita, de Eva Perón 1530 (ex calle Córdoba) de Baigorria. Durante años el relato nadó en una nebulosa, pues no había datos fehacientes. Se sabía que no había sido como los asesinos decían y los diarios reproducían, pero los responsables y los detalles fueron brindados en el 2009 cuando el represor arrepentido Eduardo "Tucu" Costanzo pidió ampliar su declaración indagatoria en la causa por crímenes de lesa humanidad denominada Guerrieri I.

Según lo dicho por Costanzo: “El simulacro fue protagonizado por tres de sus compañeros en el banquillo de acusados: Juan Daniel Amelong, Jorge Fariña y Oscar Pascual Guerrieri, quienes montaron la farsa”. En el juicio oral el “Tucu”, que perteneció al grupo de verdugos, comentó que: “En la noche estuvieron los integrantes de la patota de La Calamita, desde donde los llevaron a esa casa, de las Verbernas y 9 de julio, a los militantes políticos. Los que participaron fueron Juan Carlos Bossi, Alberto Pelliza, Amelong, Fariña, Rodolfo Isach, que quemó un Falcon viejo en la puerta de la casa para darle más espectacularidad del operativo, y también Pascual Guerrieri, que estaba con un megáfono en la calle pidiéndoles que se rindieran, pero era sólo un simulacro. Amelong estaba adentro con los detenidos mientras se escuchaban disparos desde el interior".

“Todo fue una matanza dentro de la casa con los detenidos, entre los que estaba el doctor Corazza", agregó en su relato el represor. Según recordó Costanzo, el grupo estaba formado por militantes del ERP al que había detenido Jorge Walter Pérez Blanco en la zona sur de Rosario.

Seis de losdiez fusilados fueron reconocidos por los mismos sicarios, pues también habían incluido sus nombres en el parte que luego los diarios transcribieron. Ellos fueron: Ricardo Franco, Domingo Laborde, Hilda Meikle, Alberto “Beto” Corazza y José Madeo e Irma Montenegro. Los demás militantes asesinados fueron; Mónica Cappelli, Graciela Eier, Susana Díaz y Alberto Galarza.