Dentro de un año a éstas líneas ya sabremos, por lo menos, el nombre del gobernador o gobernadora que estará a cargo de la provincia hasta el 2023 y el de la intendenta o intendente que tendrá la conducción de Granadero Baigorria. Desde esos puntos de inflexión es que comenzamos éste relato para ubicarnos a tan sólo 8 meses de las futuras elecciones que renovarán todos los cargos ejecutivos y, en nuestra localidad, 4 bancas en el Concejo citadino.
El detalle, de que sean 4 los escaños a renovar, no es un dato para pasar por alto, pues desde allí se comprende el fenómeno que se producirá en la ciudad, siempre hablando en códigos electorales. Esa anomalía será la presencia de una mayor oferta de candidatos en el ámbito legislativo que en el ejecutivo. Es muy probable que más de un aspirante al sillón de calle Chacabuco 1050 lleve varias listas colectoras a concejales consigo.
Debemos aclarar, asimismo, que en Baigorria habrá, por lo menos, 5 frentes electorales, a saber: El Partido Justicialista, que aún no definió alianzas o nombre con el que participará, el Frente Progresista Cívico y Social (FPCS), Cambiemos, un espacio distrital, del cual ya daremos mayores datos en el avance de ésta crónica, y el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT).
Desde esa hipótesis, que sólo 5 espacios serán parte de la partida, es que vamos a hilvanar las ideas sobre posibles candidatos y estrategias.
Comencemos con una certeza. Adrián Maglia, el actual intendente baigorriense, que en todas las encuestas elaboradas lo tienen con muy buena imagen de gestión y conocimiento popular, irá por la re elección, salvo que se le ofrezca alguna candidatura a diputado provincial o cargo de relevancia, si el PJ gana la provincia. De no ser Maglia el candidato el oficialismo se inclinaría por Mario Rosales, el presidente del Concejo Deliberante, quien contó a El Urbano recientemente que estará donde el intendente y su partido le diga.
En referencia a otros eventuales candidatos a la primera magistratura vernácula por el PJ, el tema está sin definir aún. Se sabe que La Cámpora volverá a jugar por la concejalía, luego de la muy elección de Mauro Ferrero Datri en 2017 y que la militante de género, Eliana Trivissonno, también ya es un nombre puesto en la búsqueda de una banca en el cuerpo deliberativo, pero no hay definiciones si estos sectores kirchneristas jugarán dentro del partido y si llevarán lista a intendente.
El concejal peronista Favio Maurelli renueva su banca en 2019. Esa información no es insignificante, pues lo lógico sería que Maglia apostase a él como su candidato a concejal, pero todo indica que el alcalde local tiene muchos potenciales postulantes para el parlamento chico. Ellos son, además de Maurelli, Irma Catania, secretaria de Gobierno, Natalia Annunziatta, vice jefa de Gabinete, Luciano Maglia, hijo del jefe comunal y secretario de Promoción Comunitaria y Deporte, y Adrián Playa secretario de Servicios Públicos.
Maurelli jugaría dentro del PJ, pero desde los sectores que acompañan al parlamentario ven con buenos ojos acercarse al espacio formado por La Colmena que conduce Ana Paula Milo. Tanto de Milo, como de La Colmena nos ocuparemos en párrafos siguientes.
Por su parte el Frente Progresista Cívico y Social está intentando salir de la languidez y del raquitismo que se le vio en las elecciones pasadas. Obviamente que Guillermo Da Ponte y Graciela Bordón le dan otro peso al desflecado espacio que vio hace dos años la salida, casi en su totalidad, de la Unión Cívica Radical. Es bueno aclarar que sin Da Ponte y Bordón el FPCS estaría prácticamente desahuciado en la ciudad.
El Partido Socialista de Baigorria nunca se caracterizó por ser un gran elector, a pesar de la cercanía a Rosario, bastión del socialismo provincial. Las internas partidarias, la longevidad de una generación que de a poco se fue alejando de la conducción del PS, han hecho lento el recambio y la llegada al vecino. Es por eso que en la localidad dos peronistas son los líderes del Frente.
Ahora, Bordón y Da Ponte también sufrieron el cisma de la Coalición Cívica – ARI que rompió el partido de Lilita Carrió en Santa Fe. Es dable rescatar que los mayores referentes del ARI santafesino, entre ellos el concejal de Rosario Pablo Javkin y el diputado provincial, Ariel Bermúdez, se fueron del espacio para crear un nuevo partido llamado CREO. Era lógica la ida de Javkin y Bermúdez, quienes se habían ido del radicalismo en 2001, en pleno gobierno de Fernando De La Rua, por no bancar las políticas neoliberales que llevaron al país a la mayor crisis económica y social de nuestra historia. Lejos de ser el ARI, hoy en día, la razón de sus orígenes, CREO vino a la búsqueda de esos valores nunca perdidos.
Volviendo a Baigorria, Guillermo y Graciela tienen nuevo partido, con las convicciones de siempre. CREO está dentro de FPCS y con esa estructura jugarían la intendencia del primero y la renovación de banca de la segunda.
Da Ponte fue reelecto concejal en 2017. Aunque quedó tercero en las preferencias, eso le alcanzó para estar en el Concejo 4 años más y medirse ante los otros contendientes. En ese año Da Ponte logró imponerse en la interna del Frente a una lista compuesta por socialistas y demócratas progresistas, acompañado por radical Mariano Secondo, hijo del ex intendente Alfredo Secondo.
Hoy el Frente Progresista está tomando cuerpo, varios radicales podrían volver a estar dentro del FPCS al sentirse traicionado por la gestión de Cambiemos, pero para esto también habrá que esperar.
La alianza de gobierno Cambiemos no la tiene tan viento a favor como hace un año atrás. Al contrario. Parece que hace un siglo que con 13 pasacalles, una escueta campaña y mucho manejo de redes sociales Javier Minetti llegaba al Concejo ubicándose segundo, luego del PJ, en 2017. Eso no pasará en el 19. La caída sin atenuantes de la imagen del presidente Mauricio Macri, el ajuste a jubilados, en la educación pública, los despidos masivos, el endeudamiento sin fin, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación, la fuga de capitales, la bicicleta financiera que beneficia a unos pocos, y un cargado número de medidas económica neoliberales hicieron que no sólo Macri la tenga complicada en las elecciones de 2019, sino todos sus acólitos.
A su vez sus socios, los radicales, han hecho poco, mejor dicho nada, para poder afianzar Cambiemos en la ciudad. Desde el PRO siempre fueron generosos con la UCR, dándole el cargo de secretario parlamentario del concejal Minetti al presidente de los “radichetas”, Martín Cipiti, pero ni eso le ha dado dinamismo a los militantes de la boina blanca. Es más Cipiti casi ni asiste al Concejo y ni siquiera ha presentado, por parte del radicalismo, proyecto alguno.
Pero sería injusto decir lo mismo de la bancada de la alianza de centro derecha. El concejal Pablo Riera es uno de los más activos del poder legislativo. Sus relaciones con el gobierno federal, sus contactos y su incansable entereza hizo que la ciudad recibiera los recursos para terminar las obras iniciadas durante el kirchnerismo y consiguiera muchos proyectos para la ciudad, entre ellos la mudanza de la Universidad Tecnológica Nacional a Granadero Baigorria y la llegada del Banco Nación.
Riera renueva su banca en 2019. Se calcula que Javier Minetti podría ser el candidato a jefe comunal y Pablo una de las listas a concejal. Otra posibilidad es que Cipiti vuelva a presentarse a edil, desde la UCR en Cambiemos, avalando la postulación de Minetti.
Es extraño para cualquier periodista baigorriense que en un texto referido a la política local recién se nombre a Alejandro Ramos a 1200 caracteres. La respuesta simple y rápida es que Ramos está casi retirado del plano local, sólo se lo nombra vagamente por alguna actividad en el Congreso de la Nación. El diputado no aparece ni en actos públicos locales o regionales, ni opina de la actualidad de Baigorria, ni se lo ve en la calle, ni en comercios. Está fuera de todo.
Esto hizo que los jóvenes que lo acompañaron en sus intendencias, los fieles obvio porque muchos se acobijaron bajo el amparo de Adrián Maglia luego del quiebre político entre ambos, se reorganizaran desde La Colmena, un espacio multicultural, ubicado en una casona de calle Rivadavia 159, en pleno barrio Centro. Desde ahí se militó fuertemente la concejalía de Ana Paula Milo en 2017, quien quedó afuera del cuerpo honorable por pocos votos. Es Ana Paula la líder del espacio político. Aunque se identifiquen con el peronismo, más cercano al kirchnerismo, en La Colmena comulgan militantes del campo popular, el progresismo y la izquierda.
En 2019 Milo seguramente probará suerte para volver al Concejo, habida cuenta que son 4 los escaños. Se sabe que no estarían interesados de ir dentro del PJ, sino armar un frente local o vecinal y desde allí invitar a otras fuerzas sumarse. Lo que no se tiene es un nombre para la intendencia, pero lo lógico sería que también compitan en esa categoría. Otra versión habla que podría ser Ana Paula la que encabece la lista para la intendencia, según el potencial que tendía la coalición distrital de disputarle al PJ la municipalidad de Baigorria.
Por su parte el trokismo también va a participar. No hay nombres, pero el Frente de la Izquierda y los Trabajadores (FIT) siempre repiten a la militante del Partido Obrero Laura Alonso Herrera como candidata a concejal y alterna para la intendencia.
Todo está ahí. Por verse, por cerrar. O por abrirse. Como dijo hace poco a éste periodista un militante: “Todos están trabajando discretamente por la realidad económica del país”. Pero en febrero próximo ya tendrán que estar las listas confeccionadas y los postulantes en la arena.
Será muy interesante escuchar las propuestas de los contrincantes y, fundamentalmente, ver cómo el contexto nacional se cuela en la vida política baigorriense.








