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Miércoles, 08 Agosto 2018

Copa de leche Las Indú. Un refugio necesario

En barrio industrial un grupo de madres, desde el 2014, comenzaron un merendero que asiste a un centenar y medio de pibes y familias. Un ejemplo de resistencia y sueños colectivos

 

“Hola, soy Clara García. La esposa del gobernador Miguel Lifschitz. Vos sos Valeria del comedor Indú”, le dijo una voz femenina a la joven responsable del merendero barrio Industrial.

“Vos me estás cargando, no”, fue la primera respuesta de ella, pero la mujer, imaginando una contestación similar, arremetió y le recordó la carta que ellos le habían enviado al mandatario donde le solicitaban una cocina industrial y un horno de iguales características.

Hasta ese momento en la copa de leche se cocinaba con leña, por eso había sido el pedido, a través de una nota escrita por las compañeros del espacio cuando fueron a recibir, de manos de Lifschitz, en 2017 los premios del programa Ingenia, otorgado por el Ministerio de Cultura de la provincia.

El comedor Las del Indú empezó en 2014 como un encuentro de madres del barrio Industrial de Baigorria para hacer una escuela de fútbol en uno de los terrenos del lugar. El proceso del sueño de la canchita, para la pibada de uno de los barrios más postergados de la ciudad hizo que las mujeres, mediante un censo, descubrieran algo que ya se sabía. Los niños de la barriada y sus vecinos próximos, el denominado Camino Perdido, el paraje que desde tres décadas está asentado en la huella de las calles Panamá y la extensión de Brown, de barrio San Miguel, necesitaban con urgencia una copa de leche, para poder mitigar la falta de alimentación.

Ese estudio hizo que Valeria Soledad Belén, una muchacha de algo más de 30 años, de rasgos tímidos, pero altivos y orgullosos ante cualquier desafío, se pusiera, junto a otras mamás, en la misión de crear el merendero, que al poco tiempo también fue comedor. Ese mismo relevamiento le dio otros datos alarmantes, más agravados en las criaturas de Camino Perdido que en Industrial. La falta de vacunas y escolarización. “Nosotras vimos ese dato y nos movilizamos para hablar con el dispensario de San Miguel, el jardín 162 y el Hogar Escuela”, comentó para éste trabajo la responsable del merendero.

El fútbol tuvo que esperar. Había otras exigencias. Dar de comer a los chavales de los barrios. Dar una respuesta a fuerza de leche, masitas, dulces y amor. “Yo sueño que este espacio se convierta en un centro cultural. Que los chicos puedan comer en sus casas, en familia”, anhela Vale, pero la realidad es otra y apabullante, empeorada aún más con la vuelta neoliberal al país de la mano del gobierno de Cambiemos y Mauricio Macri.

Desde un primer momento las responsables de Las del Indú supieron que había que salir a pedir, sin importar banderías políticas y religiosas. Fue así que desde el municipio y la intendencia de Adrián Maglia se dio una gran mano para poner en marcha el merendero aportando leche, masitas y azúcar, cuestión que en la actualidad sigue haciendo. “Nosotras veíamos que con el merendero solo no se podía, así que sumamos dos días de cena, donde los nenes comen acá o se llevan un tupper a su casa con comida”, cuenta Valeria al periódico de Baigorria.

Para el comedor un donante casi anónimo, un corredor de auto de la Rioja, dona carne y alimentos varios, y lo demás se pide a instituciones y empresas, o las mismas mamás traen de sus casas verduras, latas de tomate, fideo, arroz, polenta.

El merendero funciona los lunes y los miércoles desde las 17 horas. Allí las madres hacen mate cocido o chocolate con leche, o arroz con leche, y suman masitas dulces, o tortas fritas, o rosquitas, amasadas por ellas. La tarde que éste cronista llegó las Indú, una tarde húmeda y lluviosa de julio, una fuente rebosaba de tortas calientes y saladas, estaban listas para que los chicos pudieran salvar la tarde.

Por su parte el comedor funciona los martes y jueves, desde las 19. Grandes guisos de arroz, o fideos nutren a los pibes de los barrios. Pero la realidad atraviesa de punta a punta el merendero. Hasta el 2015 y parte del 2016, unos 80 pibes asistían a la copa y un número similar cenaban allí. Con el ajuste constante, el aumento de la desocupación y la llegada de un nuevo asentamiento lindante al Camino Perdido, donde a mediados del 2017 unas 50 familias usurparon terrenos ociosos construyendo un barrio de casas precarias, al que llamaron “Tierra Prometida”, los comensales se duplicaron con la presencia además de las madres de los pibes que también comen en el lugar.

“Hacemos lo que podemos. Antes cocinábamos con 8 kilos de carne. Y ahora hacemos 12. Sumamos fideos, cebolla, tomate. Cada vez son más y se nos hace imposible darles comida en los bols para que lleven a sus casas, como hacíamos antes, porque apenas alcanza”, dice Vale al borde de las lágrimas y agrega: “Pero no bajamos los brazos”.

El lugar contiene a los niños, que van desde las edades más pequeñas a adolescentes cercanos a los 18 años, con algo más que comida. Allí hay un televisor prendido en un canal infantil, suele ver música, y en las paredes del comedor, un edificio realizado por la facultad de Arquitectura de Rosario con elementos reciclables, troncos y chapas (Ver nota aparte), hay información municipal, provincial y carteles siempre didácticos y lúdicos. Todo está prolijo, limpio y cargado de colores.

Recientemente las chicas de las Indú consiguieron que la municipalidad les donara un predio en el barrio Industrial para poder hacer la canchita deseada. Luego de varias reuniones con el intendente el comedor logró el cometido, porque saben que dar de comer es algo necesario pero que a los pibes de los arrabales se los tiene que sacar de la nada y darles herramientas de construcción, y desde allí pensar otra sociedad. “Todo lo que hacemos acá lo hacemos con esfuerzo y mucho amor por el barrio y los chicos”, resumió Valeria.

 

La construcción del edificio

El edificio de la copa de leche se empezó a construir en 2014 por alumnos y docentes de la facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario, y padres de la comunidad del merendero de barrio Industrial.

La construcción se hizo a través de un convenio firmado entre la facultad, la municipalidad de Baigorria y la copa de leche, desde de un proyecto de vinculación socio-comunitaria que la escuela de altos estudios tiene como extensión universitaria.

La obra tiene 50 metros cuadrados y se construyó en parte del terreno donde ya funcionaba el merendero. La estructura es de madera de pino, moldeada de tal forma para desperdiciar lo mínimo posible. A su vez los cerramientos se hicieron con la misma madera y con policarbonato. Tanto el interior, como el piso, están revestidos con maderas OCB reciclados, comprados a un vecino del barrio a bajo costo. Las chapas fueron adquiridas por la municipalidad de Granadero Baigorria.
Los gastos requeridos para la obra fueron previstos entre el municipalidad local, la cooperadora del Hogar Escuela baigorriense y el Ministerio de Transporte de la Nación.

Ana Valderrama, una de las arquitectas que estuvo a cargo de la obra, comentó a El Urbano que ya están planificando la construcción de vestuarios y una cantidad en la futura cancha de fútbol que Las Indú proyectan en el barrio.

 

El compromiso solidario del municipio

La municipalidad de Granadero Baigorria asiste a 16 copas de leche y 2 comedores comunitarios en la actualidad. Según confiaron a El Urbano: “Desde desarrollo social se provee una dotación de recursos de carácter mensual tanto a comedores como copas de leche, más la contribución en obras que se realizan desde el municipio a cada lugar puntual”.

Se destaca que la intendencia brinda distintos talleres en estos puntos, talleres de género, charlas, eventos, actividades sociales, con la idea de descentralizar las dependencias municipales y llevar distintas actividades a los barrios.

Además a los comedores y copas de leche se los asiste presencialmente con el equipo para la entrega de tickets de mercadería, asistente de pensiones, trabajadora social, etc.

Lugares presenciales en carácter de copas y comedores:

- Copa de leche las Indú
- Remanso Valerio, Comedor Padre Ignacio.
- Mesa de trabajo San Fernando.
- Copa de leche Espinillo.
- Copa de Leche Corazones Unidos.(Comedor )
- Copa de Leche Barrio Maristas.
- Copa de Leche Los robles.