"Luchamos para que este caso fuera a juicio oral y público, para llevar un poco de justicia para mi hermano y ser la voz que él no pudo tener", sostuvo Gabriela Giménez al término del extenso trámite en el que se juzgó a los tres acusados de asesinar a su hermano Edgardo el 30 de octubre de 2014 en un asalto a su comercio de barrio Centro.
Con una jornada desdoblada entre el lunes y el martes, el pasado miércoles culminaron los alegatos de cierre de los fiscales y la defensa, y se espera que en dos semanas se conozca la sentencia del tribunal conformado por los jueces Hebe Marcogliese, Gonzalo López Quintana y Rodolfo Zvala.
En los alegatos de cierre los fiscales Pablo Pinto y Georgina Pairola solicitaron 20 años de prisión para Fernando D'Angelo, quien no tiene condenas anteriores, pena que se elevó a 32 años y 10 meses para Carlos D'Angelo y Néstor Fabián "Cumbia" Robledo, para quienes se pidió declararlos reincidentes por segunda y tercera vez —tienen condenas incumplidas— respectivamente.
Por su parte, la defensora pública María Laura Maenza cuestionó la investigación y solicitó la absolución de los tres.
Giménez atendía su negocio cuando, según la acusación, cinco hombres llegaron en dos autos robados e ingresaron armados a asaltar el local.
Según la reconstrucción de los fiscales, los ladrones sustrajeron dos mil pesos de la caja y tres mil pesos de un portadocumentos.
En ese marco, la víctima resistió el atraco y se desató un tiroteo en el que murió uno de los maleantes, Sebastián Alba. En tanto, Andrés D'Angelo hizo al menos seis disparos con una pistola 9 milímetros de los cuales dos impactaron por la espalda a Giménez.
Por el mortal atraco fueron acusadas cuatro personas, pero Joaquín Pérez permanece prófugo luego de ser liberado "por un error" hasta ahora no esclarecido del Servicio Penitenciario santafesino.
Y de los otros tres que llegaron al banquillo, Robledo y Carlos D'Angelo estaban prófugos tras evadirse de las condenas que cumplían por robos calificados.
Los maleantes se dieron a la fuga en un Peugeot en el que habían llegado y abandonaron el otro vehículo y a Alba agonizante. Según indicara Pinto en el inicio del juicio, el pasado 22 de noviembre, fue Alba quien le dijo a los gendarmes que lo hallaron con quién había llegado al lugar. Esa información y datos obtenidos de su teléfono allanaron el camino hacia los acusados.
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