El presidente del Concejo de Granadero Baigorria, Mario Rosales, tiene grandes chances de encabezar la lista de ediles del oficialismo. “No sabemos aún cómo iremos a nivel local o provincial, pero el intendente (Adrián Maglia) me dijo que era el número uno de la lista”, dijo el legislador a El Urbano quien éste año tendría que renovar por tercera vez su banca en el parlamento local.
Mario Rosales siempre acompañó al peronismo baigorriense, no sólo como candidato sino como militante. En el 2009 llegó al Concejo en la fórmula que impulsaba el por entonces intendente Alejandro Ramos, y fue por ese mandato que llegó a la primera presidencia del cuerpo colegiado. En 2012 estuvo a cargo del ejecutivo cuando Ramos asumió como secretario de Transporte de la Nación. A lo largo del 2016 también ocupó la intendencia cuando Maglia tomó vacaciones.
“Siempre quise trabajar para la gente. Estar con los vecinos, resolverles los problemas directamente, cara a cara”, dijo Rosales al periódico de la ciudad y agregó: “Soy peronista y siempre apoyé a los gobiernos de mi partido. Hoy ratifico mi voluntad de trabajar para la gente con un gobierno que asiste al vecino, que es austero y está en las necesidades concretas de la gente”.
Desde esa base es que Mario quiere ir por su tercer mandato en el Concejo vernáculo porque entiende que desde el diálogo con sus pares y con la justicia social puesta en el ciudadano Granadero Baigorria seguirá creciendo. “Siempre fui un hombre de consenso, abierto a críticas de mis pares y los vecinos. Eso siempre fue lo que puse en práctica en mi gestión”, comentó Rosales que a lo largo de sus años 8 años como concejal pudo destrabar ordenanzas y tender puentes entre el gobierno y ediles opositores. “En la charla y las discrepancia s están las soluciones”, sostuvo.
Como otros candidatos Rosales también tendrá un termómetro para el 2019. El legislador sabe que si su performance es positiva puede aspirar a la intendencia para dentro de dos años. “Yo no quiero hablar de eso”, dijo pero se sabe que Adrián Maglia no proyecta otro mandato, así que si el justicialista logra una buena cantidad de votos tranquilamente puede ambicionar sus chances para ocupar el sillón de Chacabuco 1050.






