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Miércoles, 04 Mayo 2016

Un pibe por la calles de Paganini

Raúl Zavattero es el baigorriense más auténtico. Genuino y transparente, el hombre ha despertado en muchos de nosotros el interés de saber cómo llegamos hasta acá

 

Hijos de piamonteses, Raúl nació en Paganini en 1935. Jugó, se educó, soñó, creció, se enamoró en su pueblo. Tal vez esa extrañeza que da la inmensidad de la existencia lo hizo inquieto, curioso.
De una extraordinaria memoria, fue primero recopilando anécdotas pueblerinas y las fue contando a su familia y amigos. Después, ya cuando los medios de la ciudad comenzaron a desarrollarse, empezó otra aventura. La de escribir el pasado, desde sus vivencias y a través de una búsqueda sin fin del ayer.
Peronista, desde el nacimiento mismo de ésta identidad política, Zavattero tiene un récord aún sin batir por ningún otro vecino. Fue concejal por 4 periodos. 15 años estuvo en el cuerpo colegiado de la ciudad.
Está casado hace 56 años con Nené. Uno los ve y sabe que “sí hace falta hacer un resumen de lo que es el amor, sólo hace falta mirarlos”. Tienen 2 hijas, Mónica y Claudia, y 5 nietos, Brian, Agner, Erich, Denishe y Micaela.
Éste periódico y nuestras recopilaciones editadas en libros, se deben en gran medida gracias a Don Raúl y su generosa capacidad de compartir su vida y su obra con éste periodista.
El historiador se merece que otro cuente su historia. Y El Urbano cumple con el amigo

EL Urbano – Tiene una gran memoria Raúl… desde ahí podemos decir que nace su capacidad de contar historias y anécdotas…

Raúl Zavattero - La memoria es una bendición que tengo… esa que me hace recordar momentos de mi pueblo, de mi familia de inmigrantes italianos… esa familia que la encabezaban mis padres (Marcela Negro y Francisco Zavattero) que vinieron al país desde Torino (Región de Piamonte) en 1930… el viaje lo emprendieron el Ponte Verde en 1929, pero recién llegan a Buenos Aires en el 30…
Y allí, con las relaciones que tenían con otros paisanos, se radicaron primero en Alvear y después se instalan en Paganini… llegaban a trabajar a las quintas, toda esta región era zona de quintas… y aquí llegaron mis padres, mi hermana, 5 años mayor que yo, nació en Alvear , y yo en 1935 en Paganini...
Mis padres llegan a ésta ciudad y trabajan en la quinta de Don Juan Sala, que tenía frutales, bodega… donde hoy está la recordada Calamita… allá por la década del 30’ eso era el casco de estancia de la gran quinta de Juan Sala… y allí trabajaba mi padre…
Yo nací, como te decía, en 1935 acá en barrio Paraíso, donde mis padres habían comprado un terreno al lado donde tengo hoy mi casa (Corrientes y Sarmiento). Ellos hicieron nuestra casa por esos años, cuando se remataban los lotes de éste barrio con un letrero que había en la Ruta 11, que aun no se llamaba Avenida San Martín, que decía “Compre un terreno a 120 meses, sin intereses. No fume compre un terreno” (risas)… la inmobiliaria era Gaspar García que era de Rosario de la calle Entre Ríos…
También recuerdo además, porque tengo los planos originales del loteo del barrio, que los terrenos más cercanos a la avenida eran más caros y los más próximos al río más económicos… el valor del terreno cercano a la ruta era porque la misma había sido asfaltada en el 1932 y ya empezaba a circular los colectivos a Rosario…

El Urbano – Cómo era tu familia…

Raúl Zavattero - Yo crecí en una familia muy humilde, pero jamás pasamos necesidades… sólo fuimos dos hermanos y no teníamos parientes en la Argentina, ni de parte de mi mamá ni de mi papá… por eso recuerdo a mi madre en esa historia de desarraigo que sufrió toda su vida… ella siempre tuvo contacto con su familia por carta, con sus 7 hermanos, pero mi papá nunca quiso saber nada de volver…
Él vino primero sólo en el 24’ a trabajar en las quintas, volvió en el 29’ y se casó con mi mamá. Para él Italia era algo terminado, cerrado, pero para mi madre no… ella tenía 19 años cuando se casó con papá, que era 12 años mayor…
Mi padre no quería volver a Italia por la Primera Guerra. Él peleó en esa guerra y fue herido, casi muere en combate. Él vio el horror de la guerra siendo un muchachito de 17 años, por eso no quería volver…
En sí, siempre tuve el conocimiento que me transmitía mi padre, de su viaje, del barco, de esas reuniones con otros italianos donde se cantaba canciones piamontesas, se comía la bagna cauda… mi mamá trabajaba a la par de mi padre, en el campo, cuando era el momento de la recolección, en la siembra…

El Urbano – Usted fue a la escuela 127…

Raúl Zavattero – Si. Yo fui a la escuela 127. Con Ebe Cotini, la querida comerciante de Baigorria, ya fallecida, fuimos los primeros alumnos que entramos al edificio actual de la escuela, de San Lorenzo y Sáenz. Antes la escuela estaba en Pueyrredón y Rivadavia. Nosotros dos entramos a primer grado en 1941 (29 de marzo), con 6 años, y ese año se inauguró el edificio de la 127, donde vino el gobernador (Manuel María Iriondo) al acto. Ese día yo empezaba la escuela primaria y tuve la fortuna de ser el primer niño en ingresar al edificio nuevo… recuerdo a mis maestras Inés de Bellani, Aida de Nóbile, y la querida portera Angelita Cepeda…
Ya en el 1946, tengo una beca del gobierno provincial, cuando nacía el peronismo, Waldino Suárez era el gobernador… y a través de una gestión que hizo una señora de apellido Balinaga, que era muy activa políticamente, que también era docente, y que me conocía de vista, porque no daba clases acá sino en Rosario, me lleva a Santa Fe, junto a su hijo Manolo, y logro una beca para estudiar. Me daban 30 $ por mes para estudiar a la escuela Monseñor Boneo de Rosario, de calle Gorriti 660. Cuando terminé sexto grato, porque antes era hasta sexto la primaria, paso a la escuela técnica de calle Vélez Sarfield, a la vuelta de la Boneo, y después hubo una intervención en el gobierno de Santa Fe, y en la comuna local, y nunca más llegó el dinero para que yo pueda estudiar… y así tuve que dejar la secundaria en segundo año…

El Urbano – Y entonces…

Raúl Zavattero - Y entonces empecé a trabajar… por esos años estudiaba el que podía económicamente o aprendía un oficio… y empecé a trabajar de carpintero, en la carpintería de los hermanos Vignale, como aprendiz a los 14 años… allí estaban Ernesto, Berto y Dante, los tres hermanos que tenían una carpintería modelo en Paganini… los matrimonios recién casados se compraban los muebles para la casa en lo de los Vignale, era una costumbre del pueblo…
Y como aprendí el oficio trabajé en otros talleres de carpintería hasta el servicio militar… eso fue en el 55, cuando caía el gobierno constitucional (de Juan Perón)…
Al servicio lo hago en Monte Casero, Corrientes… era muy lejos, eran dos días de viaje, no estaba el puente Subfluvial entre Santa Fe y Paraná, así que se cruzaba en balsa, luego había que seguir viaje en tren, cruzando Curuzú Cuatiá, y todas las poblaciones hasta llegar a Monte Casero…
Ingresé el 1º de diciembre de 1955 y 12 meses después me dieron la baja…

El Urbano – Siempre fue socialmente activo…

Raúl Zavattero - Me gustó siempre participar de los eventos sociales, como a mi padre… él, junto a otros vecinos, fundaron la vecinal más antigua de Baigorria, la de barrio Paraíso.
Fue la primera vecinal de Baigorria, en el año 53… y yo también formé parte de la vecinal del barrio, en la mutual que hubo en el barrio, en el Centro Comercial local, durante 10 años, con Jorge Picatto, el Buby Otero, Osvaldo Gentillini…
Y en 1967 formamos la escuela 550, con la cooperadora que le dio vida… tengo aquellos vecinos del barrio, con los que le dimos forma a la escuela, tan presentes; Diego Minucci, Domingo Balianti, Sabatucci, Raúl Esteban…

El Urbano – Cómo nace la idea de la escuela…

Raúl Zavattero - Y la idea de la escuela nace porque ya el barrio había crecido y los chicos iban a la 127 de barrio Centro… en nuestro caso teníamos dos hijas muy chiquitas, Claudia y Mónica, y tenían que cruzar la ruta, ir a otro barrio, era algo complicado…
Entonces nos reunimos con los vecinos y lo consultamos a José Horacio Monti, que era el jefe comunal, y nos dice que “alquilemos una casa en el barrio y que la comuna la iba a reparar para empezar con un primer y un segundo grado”. Y alquilamos una casa por calle Juan B Justo, que no era muy grande, de tal forma que al mástil lo pusimos en la vereda. Ese mástil lo había donado Domingo Balianti… y ya en la década del 70 viene el edificio nuevo en Rosario y Catamarca…
También estuve en el Motor Club de automovilismo. Con Luis Cipitti, Pablo Bertero, Denis José Sobrero, Alberto Pola, y otros vecinos, anduve 10 años con el Turismo Grupo 2…
Y debido a todo eso, me convocan a participar en política, en 1987…

El Urbano – Cómo fue eso…

Raúl Zavattero - A mí la política siempre me gustó… siempre peronista de toda la vida… yo tenía 10 años cuando nace el peronismo, nosotros de chicos caminábamos en los cimientos del Hogar Escuela…
En fin, a mi casa viene Fermín Serrano, que estaba trabajando políticamente con Humberto Sdrigotti, que iba ser candidato a intendente, y me quiere convencer para que sea primero en la lista a concejales…
El tema era que yo trabajaba en Celulosa, y no sabía cómo iba hacer con el trabajo. Estuve 10 días para aceptar… hablé mucho con mi familia, pero a través de eso también logré tener una entrevista con el jefe de personal de la fábrica, al nombrarle el tema y mi temor con la continuidad laboral, éste me dijo que “no me hiciera problema, que me iban a mantener el trabajo. Que era un orgullo que un empleado de Celulosa sea concejal”.
Pero yo no dejé de trabajar, sino que adecué el horario de trabajo para poder estar en el concejo de mañana. O sea trabajaba de 0 a 6 y a la mañana estaba en el concejo. Porque quiero aclarar que cuando fui concejal no cobraba la totalidad de la dieta por decisión política de Sdrigotti, por eso necesitaba trabajar…
Éste último tramo que estuve en el concejo fue ad honorem, porque ya estaba jubilado… nunca me guió el materialismo, creo que uno en la vida no está para acumular, hay otros valores como la familia, la amistad… uno debe servir y no servirse de los demás…

El Urbano – Y cómo fue que se convirtió en el “historiador de Baigorria”…

Raúl Zavattero - Siempre de chico fui curioso… me gustaba preguntar, saber, investigar, escribir cosas… allá por los 80’ me convoca Héctor Vázquez, que tenía un programa en FM Granadero, que estaba por Avenida San Martín al 900… Héctor tenía un programa folclórico los domingos a la mañana, a las 8 de la mañana… y ahí empecé a contarles anécdotas, historias de la ciudad. Yo le escribía a Héctor lo que tenía que preguntarme y yo respondía… era un diálogo en el micrófono.
Eso hizo que estuviera una participación en la revista La Puerta, de Fabián Retamar. Escribí 150 o 160 fascículos de la historias de mi ciudad, desde los inicios hasta la actualidad… son anécdotas, nombro personas, instituciones, hechos de la ciudad…
Y en el año 2004, que María Rosa Tinnirello era la secretaria de Cultura en el municipio, y el intendente era el fallecido Miguel Ángel Ansoleaga, escribimos el libro, junto a Mabel Borga, “Una historia con mi pueblo”. Mabel escribe algo más general y yo sobre los barrios y el pueblo… se imprimieron 1000 libros…
Y hoy sigo escribiendo para la revista Acuarela, y también para Baigorria Hoy. Es una pasión que tengo por el recuerdo. Es una necesidad escribir lo que vivimos, porque si no se pierde… las palabras suelen ser efímeras…

El Urbano – Esa búsqueda de la historia local, lo hizo contactar con familiares de aquellos pioneros…

Raúl Zavattero – Si. Hace pocos días me contacté con una biznieta de Juan Sala, nieta del hijo de Sala, de Pedro Sala… ella quería saber más sobre la década del 30’, de aquella familia… y a mí eso me ayuda a recordar, y después hablar con propiedad cuando hablo de la historia de la ciudad…
Lo mismo cuando hablé con Orsetti, uno de los nietos del primer presidente comunal de Paganini, Indalecio Orsetti, hijo de Juan Orsetti, aquel primitivo vecino del pueblo Paganini… Éste nieto de Indalecio, que ya debe estar muerto, me contó un montón de detalles de la familia y de la ciudad…
También hablé mucho con Doña Maruca Fabbro, que murió a los 98 años… ella fue hija de Sala… ella también me contó historias de esos años hermosos, donde la base del pueblo eran las quintas…
El Urbano – Y cómo es su familia hoy…

Raúl Zavattero - Mi trayectoria, mi vida, es la de un tipo feliz… con una familia a lo gringo, muy unida. Con una mujer, Nené mi esposa, que siempre estuvo a mi lado incondicionalmente, con dos hijas y 5 nietos, Brian, Agner, Erich, Denishe y Micaela… nos reunimos en los almuerzos… soy un agradecido a la vida

El Urbano – Cómo recuerda ese Paganini pueblo, al llegar a esta gran ciudad…

Raúl Zavattero - Yo cierro los ojos, y me encuentro caminando por esas calles de tierra, rumbo a la escuela… y paso por la calle Pueyrredón y Saénz, enfrente del Club Alumni, y allí hay una palmera, que tiene 100 años… esa palmera vio todo lo que fue pasando en Paganini… ella vio los torneos de fútbol que se hacían en la cancha del club, que estaba enfrente… donde hoy está la casa de Miguel Manggiaterra, hacia al oeste, hasta calle Pueyrredón, estaba la cancha y se armaban unos torneos increíbles…
Esa palmera también vio las procesiones de San Pedro con la banda del Colegio San José, la banda de los Exploradores de Don Bosco… eran multitudinaria la procesión… cuando en el 47 vino el obispo (Antonio) Caggiano a inaugurar la campana de la iglesia, todo el pueblo estuvo allí… antes se llamaba a misa con un riel que colgaba detrás de la iglesia y don Antonio Magagnini le pegaba con una masa, llamando a misa… éramos todos felices…

El Urbano – Hoy está dando charlas…

Raúl Zavattero - Hoy estoy dando charlas guiadas en todas las escuelas de ciudad. Contando la historia local. Y a mi me encanta, me gusta, me ayuda… charlamos con los chicos, recorriendo las calles y los barrios de la ciudad contando nuestra historia…