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Jueves, 29 Octubre 2015

Por amor al arte

Dúo Eliseo: A 30 años de ganar la Revelación de Cosquín 1985

 

El Dúo Eliseo se pasea por la avenida de la creación de manera holgada. Serenos, como suele ser su vuelo de colibrí que demuestran, los hermanos Cepeda, Alejandro y Gabriel, tienen una historia rica para ser contada con la admiración y parcialidad que éste torpe periodista puede llevar adelante.

Cuando Gabriel tenía 9 años, en 1972, sus sueños a futuro se confundían entre los cotidianos de un pibe de los suburbios del barrio Industrial de Rosario y los de los otros purretes que no encuentran los límites más allá de las estrella. El niño que vivía con su familia, el padre tanguero, la madre compañera y un hermano talentoso con su voz y la guitarra desde siempre, mixaba la niñez entre el fútbol y el arte, en esa conexión mística de conectar alma con mente.

Una de esas noches donde internamente debatía sobre la magia a seguir y en víspera de un clásico entre Ñuls y Central, el chico que ya pintaba gambetas en los potreros y en papeles pálidos a la espera de la belleza, sufría de un insomnio de puro nervios nomás. El mayor de los Cepeda iba a ser titular la tarde siguiente vistiendo la casaca roja y negra, donde hacía las inferiores, para enfrentar al archienemigo’ deportivo. “No podía dormir y en casa todos ya lo hacían desde rato. Así que empecé a dibujar con témperas`, lo que sería la tapa de un disco simple, la cara de mi hermano Alejandro y la mía, ya grandes con barba, bigote y pelo largo”, recuerda Gaby. “No sé bien porque, pero en ese disco imaginario bauticé al Dúo como Eliseo”. Cuando en 1981 comenzaron a rondar la vida musical, el grupo ya tenía nombre: Dúo Eliseo.

El dueto que se soñó en Rosario, se gestó en Baigorria. Desde 1978, los Cepeda se radicaron en la ciudad, luego de dar mil vueltas en casas alquiladas. Justo en ese año, en vacaciones de verano el dúo debutó a lo grande como banda soporte en un teatro en Cosquín, como presagio de lo que 7 años después sería el logro nunca repetido por un músico baigorriense, ser premio Revelación en la muestra folclórica más importante del país. Según contó a éste periodista alguna vez Gabi: “… en el año 78’ estábamos de vacaciones con toda la familia en Cosquín y con Ale estábamos cantando en la playa canciones de Sui Generis… y estaba un señor parado mirando y nos dice sí queríamos cantar en un teatro y dijimos que si… y a los dos días nos presentamos en el teatro de Empleados de Comercios de Cosquín que hoy está cerrado. Era un festival de Rock que se hacía ahí. Fuimos teloneros de otra banda de rock… y esa fue nuestra primera presentación en público”. En ese inicial evento, los Eliseo cantaron canciones de Pastoral, de Sui y hasta se animaron a una canción propia.

Ese fue el puntapié para que Gabi se pusiera a componer canciones y Ale darle ese increíble toque prodigioso con sus arreglos y su calidez vocal. Pero recién en 1981 fue cuando formaron la banda. Aquellos muchachos, casi adolescentes, atravesados por las más asesinas de las dictaduras, de pelo largo, barba y bigote, como la profecía de casi una década atrás, le daban forma al Dúo Eliseo, junto a Sergio Ramírez en la batería y Oski Borga en el bajo.

Otros eran los rumbos musicales, pero en la poesía y la magia no tienen fronteras. El rock fue el primer género que encontró al Dúo, pero el folclore y la función del mismo ya estaban dando vuelta en cada ensayo y en cada composición.

Esos años oscuros y de ocaso de la dictadura criminal no les fue esquiva al grupo. En los ensayos y en los recitales los servicios de inteligencias se filtraban he intervenían hasta en las decisiones. Inclusive un nefasto personaje llamado Guerra le financió el primer material grabado en los estudios Eurofon de Rosario en el 82’. En una entrevista realizada por éste periódico a Gabriel Cepeda comentó el confuso hecho con detalles. “A nosotros se nos infiltran dos tipos. Uno era un producto discográfico que le interesaba nuestra música, pero que nos decía que había cortar las letras porque no convenían, más acá, más allá. Y otro que venía a los ensayos como músico. Y ese tipo se dejó ver en sus intenciones porque nos criticaba las letras y nos decía que éramos zurdos de mierda. Y un día dijo que él había matando gente en Tucumán… ahí se armó lío y lo echamos de los ensayos… Y mientras estaba éste otro personaje que nos analizaba las letras, y nos mandaba los tachones con fibrón… nos decía “Miren que estamos en una época complicada, yo les hago grabar el disco, pero moderen las letras de las canciones”… y nosotros teníamos que inventar las palabras para reemplazar, que era decir lo mismo pero con otras palabras más suave…”.

Las persecuciones se repetían con los músicos y el grupo lo sufrió en carne propia. La cárcel luego de recitales o simples ensayos eran una constante. “Nos paraban en la calle por tener sólo pelo largo, pinta de zurdos”, recuerdan. A pesar de los milicos, de los ‘servilletas’ infiltrados, de cuanto hijo de puta, Eliseo no dejaba de presentarse en bares y teatros, con la convicciones que no se podía silenciar la maravilla. En el 82’ se presentan en el Café del Este, en La Casa del Sol, la Asociación Cristina de jóvenes, en el Bar Atilio, entre otros lugares. También “Poli” Román, emblemático locutor rosarino que le dio el valor a la movida que se estaba gestando, lo tenía presente siempre en su recordada audición llamada “La Cueva”.

A finales del 82 y principio del 83’ tras tanta ‘persecuta’ callejera y apriete la banda se separa, pero el Dúo jamás. Allí comienza a cambiar ‘la onda’ de Eliseo, para siempre. La mezcla dio vida al sonido inconfundible que hasta hoy se deleita. En el 83’ el Dúo Eliseo se presentó solo con los dos hermanos Cepeda en el Bar Olimpo, allí presentan en sociedad el primer tema folclórico creado por ellos, “Locura de este invierno”, cerrando la etapa rockera del dueto.

En el 84’ se inscriben en el Pre Cosquín de Villa Constitución y otro reto se presentaba en el horizonte. Gabi contó que “A todo esto yo trabajaba también en una imprenta. En esa imprenta aparece para imprimir una revista y la estaba leyendo para corregir, y veo la propagando para el Pre Cosquín y que había tiempo para anotarse. Llamé por teléfono y me anoté. Y por correo me mandan la solicitud, la llené y me olvidé de decirle a mi hermano. Inventé todos los títulos de las canciones con sus ritmos… y cuando me llega la solicitud para participar, veo que tenía poco tiempo para inventar canciones que no existían y ahí le digo a Ale ‘mirá yo hice esto y ahora pasa esto’ y me dice ‘y bueno ponete a componer… no queda otra’. Entonces compongo unos temas rápido, Ale los arregla y vamos al Pre de Villa (Pre Cosquín de Villa Constitución). Y ahí hicimos nuestra carrerita que nos llevó a ganar el Cosquín de 1985 como revelación”.

Los años y la carrera del Dúo siempre fueron tan coherentes, como prolífica y comprometida a los tiempos vividos. Cantando temas propios, con la fineza de Gabriel en componer y en la capacidad de Alejandro en darle esa precisa calidad a la obra, el grupo sigue brillando en el paraíso de los campos elíseos donde habita el arte de seres como los hermanos Cepeda.

Se han presentado en centenas de escenarios, programas de tele y radiales. Han grabado varios discos, ellos son: Todos Dicen, Entre Montañas de Escombros, Cuatro Caminos, Por Amor al Arte, Ensayo y Así Como Suena. Además participaron de producciones discográficas independientes.
Desde el 2012 su canción ‘Soy Artesanos’ abre la Feria Nacional de Artesanías de Cosquín, Córdoba. A su vez éste tema es usado por otros encuentros similares del país. El año pasado al inaugurarse la Bandera de la infancia y la adolescencia en Baigorria, el Dúo interpretó la canción en alusión a la actividad.

Entre tantos valores, el Dúo jamás le puso precio a su libertad, a su compromiso. Ese desinterés a lo material lo pone hoy en la cúspide de aquellos que ven en la igualdad el destino colectivo. Fue así como perduraron más de 30 años unidos. No es sólo el dúo de los hermanos Cepeda, es un sello baigorriense que sale de las fronteras de la ciudad y recorre el mundo. Nos canta desde ahí, donde nos hace más cercano de lo realmente somos y debemos respetar.

A 30 años de aquella hazaña no planificada, el Dúo Eliseo tiene la vigencia de los buenos, similar destino de todos los que lucharon y siguen luchando un lugar donde la belleza y solidaridad sea la única ambición posible.

 

Por Hugo Cravero