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Domingo, 11 Agosto 2013

El dolor y las elecciones

Baigorria no es ajena a la tristeza por los hechos que enlutaron a Rosario. En silencio, los vecinos se acercan a votar. Familiares de Santiago Laguía, una de las personas que se buscan luego de la explosión del edificio de Salta 2141, pegaban carteles y daban volantes pidiendo por el paradero del joven

 

 

Todo es más lento. Triste. El deber de ir a votar no cambia el ánimo apesadumbrado que se vive también en Granadero Baigorria.

Es inevitable que en las salidas de las escuelas o en la cola para votar no salte el tema. “Cuánto más puede soportar el alma”, dijo una señora a este periodista, cuando intentaba desentrañar lo inexplicable de la muerte.

Lo extraño es que uno entiende que votar es mirar al futuro. Sea cual fuese el resultado, el día después es lo que está en juego. Nada más y nada menos. Por eso es que cada vez que me toca esta labor de cubrir elecciones, algo se moviliza muy dentro. Pero esta vez la realidad aplana todo horizonte.

“Por favor vos que sos periodista, danos una mano para encontrar a Santiago”, nos dice una joven que con otras dos pegan carteles en la YPF Raúl de Santiago Laguía, un muchacho de 25 años que vivía en el edificio de calle Salta 2141 de Rosario, y que tienen la esperanza que deambule aturdido en estado de shock por las calles de la región. Esa misma piba, minutos después en la Shell de zona norte, donde intento escritor esta misma crónica, encara a los diez parroquianos que apuramos el café. “Buscamos a Santiago Laguía, puede ser que esté en Baigorria. Si saben algo por favor llamen al 911”, dice y se va, dejando carteles y volantes en la estación.
A pesar que no amainó la cantidad de votantes, que el día esté radiante, ideal para mates y plaza. Muy a pesar de eso, nada podrá cambiar el semblante colectivo, más allá de quién gane o quién pierda.

El dolor no sabe de ideologías.

 

Por Hugo Cravero