La Estación de Trenes francesa Esperanza, que el municipio de Baigorria recuperó hace un mes para la creación de un espacio cultural y de recepción turística a la ciudad, y región, lleva con ella la historia de nuestra patria sometida a intereses extranjeros y el sueño colectivo de hacer de estas pampas un lugar más justo y feliz para vivir.
No podemos alejar la presencia de esta pequeña edificación de estilo francés al triste papel que nos tocó hacer en el armado capitalista desde mitad del siglo XIX en el mundo, luego de la derrota de Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros y la unificación del territorio nacional desde 1852, y la anexión definitiva de Buenos Aires a la Confederación Argentina en 1861.
Para relatar su construcción debemos remontarnos en años donde el modelo de un país chiquito se imponía para la comodidad de unas cuantas familias, símil a los paquetes demagogos que de vez en cuando son televisados en cacerolazos.
Con la excusa de modernizar el país, los ganadores dejaron manosearnos por las potencias internacionales que venían codiciando este territorio durante años, incluso siendo aun colonia española. La caseta de Viamonte y Ruta 11, que sobrevivió a indiferentes mandatarios y a la omisión colectiva, se comenzó a construir en 1882, en pleno apogeo liberal argentino (Generación del 80’), cuando el gobierno santafesino estaba en proceso de la creación de vías férreas de trocha angosta en distintos puntos de la provincia.
El "Ferrocarril de Santa Fe a las colonias” surgió por una ley promulgada el 3 de noviembre de 1882, que autorizó también al gobierno a convenir con la empresa británica John Meiggs y compañía la realización de los trabajos. Las obras fueran iniciadas a principios de 1883, y se inauguraron en mayo de 1884. Los intereses ingleses y franceses se mezclaban en con la obsecuencia de los mandatario, es por eso que la construcción de las vías, caminos, puentes y material rodante férreo eran adquiridos a empresas extranjeras, que luego por dos mango se quedaban con el servicio.
En 1888, a raíz de las dificultades que presentaba el estado provincial, se le cede la explotación del ferrocarril a la Compañía franco belga Fives-Lille, que extiende aun más el trayecto que llegaba desde la Capital hasta Rafaela, Vera y Pintado y Rosario, donde la Estación Esperanza era receptora de las máquinas que transportaban granos o maderas de los quebrachales (y sus derivados), de los bosques santafesinos desbastados salvajemente por La Forestal (The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited).
La estación Esperanza, ya funcionaba desde 1886 bajo la órbita del estado santafesino en la lonja de tierra de 100 varas de ancho, y desde la actual Ruta 11, Avenida San Martín, (por entonces Camino a San Lorenzo) hasta el río, que se le había comprado oportunamente a Enrique Kropf. De los 700 metros de longitud del predio, o sea desde la pequeña casona de estilo parisino hasta las barrancas del Paraná, un ramal transportaba con vagones manuales las mercaderías a un precario puerto en la bajada del actual barrio Remanso Valerio. Otras cargas seguían su trayecto a depósitos de la zona norte de Rosario en Avenida La Travesía y Génova, Empalme Graneros.
La Fives-Lille
La empresa que concesionó los trenes en la provincia, para luego transferírselo a la firma Ferrocarriles Franceses, existe aún en Francia. La Fives se creó en 1812 en la ciudad de Lilles, en el límite con Bélgica, en los galpones de Sociedad de los Antiguos Establecimientos Cail, especializada en la construcción de materiales para los ingenios azucareros. Los primeros 50 años de la empresa fue al compás de una Europa que paulatinamente entraba en la era capitalista – industrialista, reacomodando monarquías parlamentarias. Pero el golpe de suerte se les dio, cuando en 1861 la Five – Lille comienza la construcción de locomotoras de vapor.
La expansión fue vertiginosa. Ya la industria no sólo se dedicaba a la extracción de azúcar en las ex colonias americanas, sino que ingresaba en el negocio del ferrocarril, primero construyendo máquinas y vagones, después vías y ramales; y para terminar en el negocio del transporte de mercaderías.
La reputación de la Fives - Lille se extiende al mundo comenzando a exportar locomotoras a Rusia, Brasil y China. A su vez seguía en el mundo de la ingeniería civil, por eso fue que también construía caminos y puentes en distintos continentes. Aun perduran las obras de la empresa por el mundo, como los primeros ascensores de la Torre Eiffel.
Esa empresa, potencia planetaria en el siglo XIX de la industria ferro rodante, fue la que se quedó con el control total del ferrocarril santafesino, y por ende, con el manejo de la estación Esperanza. En 1888 fue el gobernador José Gálvez el que entregó las vías y las máquinas a la Fives, que años después vendiera a compatriotas, Ferrocarriles Franceses, el negocio. Recién en 1946, la presidencia de Juan Domingo Perón hizo valer la dignidad y compró, primero a los galos y después a los ingleses, todos los ramales y maquinarias, para crear un orgullo nacional que mató el neoliberalismo de los 90’. Ferrocarriles Argentinos.
En el 2012 cuando la empresa, hoy llamada Filles Group dedicada en el negocio industrial del acero, el cemento y el mundo automotriz, cumplió 200 años de vida, el escritor Robert Rapilly publicó un libro de poemas llamado "El Ferrocarril de Santa Fives”. Tras un concurso lanzado por la empresa bicentenaria, el periodista relató en poesías la ficción de personas que viajaron hace 120 años a Santa Fe desde Lilles para la construcción y mantención de los ramales de los trenes que surcarían pueblos de la provincia, entre ellos Paganini y su estación.
En la ficción de Rapilly se dan datos de las familias que viajaron atravesando el Atlántico a nuestro país para trabajar, y las anécdotas de los que regresaron y de los que se quedaron a poblar el país.
La Fives Lille tuvo una estación que llevó su nombre, hasta que en 1950 fue modificado por Estación Los Guaraníes, en el pueblo de Vera y Pintado, inicio de la casi inexistente cuña boscosa, donde comenzaban las 1.500.000 hectáreas de bosque virgen que explotó humana y naturalmente la Forestal. En el libro de Rapilly se habla del nexo de esos franceses de Lille y el pueblo del departamento San Justo.
El futuro de la Estacion
Luego que el municipio de Baigorria llegará a un acuerdo de reubicación de las cuatro familias que habitaban en la casa, ya se está trabajando en la remodelación y reacondicionamiento del edificio. El mismo es una de las construcciones más antiguas de la ciudad, luego de la casa original de la familia de Juan Orsetti, levantada de ladrillo de adobe por la misma época que la Estación. La casa de los Orsetti sigue en pie, pero adelante de la misma hay un local comercial, en Moreno 60.
Volviendo a la estación se supo que la municipalidad pretende hacer un lugar cultural y turístico de recepción a la ciudad y a la región por su cercanía al Puente Rosario Victoria, la autopista a Santa Fe y la proximidad de las localidades vecinas.
Desde el área de cultura comunal se destacó que se trabajará en la fachada del inmueble conservando los rasgos de época del edificio.
Por Hugo Cravero






