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Jueves, 23 Mayo 2013

La Calle Julio De VIdo y la hipocresía de unos cuantos

Opinión Hugo Cravero

 

Me pregunto, qué jode que una calle del Remanso Valerio lleve el nombre de Julio De Vido. O un tramo de la costanera el de Hugo Chávez.

Qué descubrimos, que el gobierno comunal es kirchnerista. Tremenda obviedad insulta cualquier inteligencia.

Pero vuelvo a la consulta. En qué molesta designar una calle con el nombre del ministro de Planificación Federal. Acaso eso trajo algún inconveniente colectivo imposible de subsanar. Además qué tipo de criminal es De Vido para ofenderse de manera terrible a la derecha cómplice de los 90 y a la izquierda boba de la ciudad.

El tema es que algunos fachitos del pueblo, aprovechando la “volada”, también pusieron el grito al cielo porque un tramo de la avenida Costanera fue bautizada Comandante Hugo Chávez. Cómo un gobierno puede tener tan afrenta de nombrar una arteria local con el grado militar y nombre de un villano, se preguntarán los que callaron en tiempos de Menem y De la Rúa.

Muchos de los que hoy se horrorizan por la decisión del gobierno y que sacan pecho hablando del Remanso Valerio fueron los creadores de la ordenanza de 1998 que pensaba pasar por encima del barrio pesquero para que una mega firma norteamericana instalara un shopping. Es patético escucharlos decir que el bautizo de la callecita no pasó por el concejo local, cuando todos, y principalmente ellos, sabemos que el Remanso sigue siendo un paraje irregular, donde hay hasta cuatro generaciones de pueblerinos que habitan en el lugar y aun no pudieron escriturar sus casas.

Ahora. Si tanto indigna la calle De Vido o la Avenida Chávez. Cómo es posible que no lo hagan con Rivadavia, Roca o Mitre. Cómo puede ser que en el 2013 sigamos tolerando que la calle principal de la ciudad sea Bernardino Rivadavia, si hasta en Rosario el Centro Cultural que llevaba tan ingrato nombre hoy se llama Roberto Fontanarrosa. Cuando Érika Gonnet era concejal en 2010 presentó un proyecto para re nominar a Rivadavia como Ramón Carrillo. Y ahí también se indignaron por el gasto que representaba cambiar el domicilio en el DNI.

Por más que les demos vuelta, la lógica de este puñado de hipócritas es la misma de la oposición de estos tiempos. Triste, sin luces, gris. Todo vale para encontrar al enemigo donde los medios corporativos lo digan. Repiten las injurias que sin mucha profundidad se dicen, por más que después todo sea desmentido. Al gran chanta de los domingos ya le refutaron 40 súper investigaciones “re chequeados, boludo”. Lo sabrán estos pusilánimes.

Nosotros que poco más podemos agregar de Julio De Vido y del extraordinario Hugo Chávez, si esperamos más callecitas, callejuelas, avenidas, bulevares, plazas, plazoletas, escuelas, jardines, centros culturales, con nombres de compañeros inolvidables. Para cuándo la Plaza Ernesto Che Guevara o Centro Cultural Rodolfo Walsh en Baigorria. Para cuándo el Museo de la Memoria en La Calamita.

No nos detengamos por ellos, los de siempre, los que cambian de caras o de partidos, pero jamás sus oscuras intenciones. Sigamos en la maravillosa consigna de sumar con todos los que queremos una ciudad y un país más parecido a nuestros sueños.