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Jueves, 07 Febrero 2013

Al Maestro Artesano

Gabriel Cepeda, Gabi, es un artista integral. Con sus manos ha moldeado barro y arcilla, donde ha nacido la maravilla. Y con su inseparable hermano, Alejandro Cepeda, no han parado de dar vida al dúo Eliseo, tal vez la expresión musical más prolífica de la ciudad
En esta entrevista con quién ganará una centena de premios por su arte y fuera coordinador de Cultura municipal entre 1996 – 98, creando lo que hoy es La Casa de la Cultura, nos habla de su vida, sus metas aun en camino y su compromiso por el otro

 


El Urbano ¿Cómo nace tu vida en todos los aspectos del arte?

Gabriel Cepeda - En principio como una cuestión genética. Toda una familia, padres, tíos, abuelos, primos, músicos. Hemos sido criados con Ale (Alejandro Cepeda su hermano) en ese ambiente. También uno busca y encuentra el camino a seguir.

Yo lo supe siempre. En la escuela primaria me gustaba dibujar y dibujaba para todos. Siempre me gustó trabajar en todo lo manual y el barro especialmente. Cuando éramos muy, muy chicos, en el barrio que nací, en el barrio Industrial, Junín al 1500, en Rosario, yo no salía a jugar con los chicos, sino que iba a un terrenito que estaba a la vuelta de mi casa donde había tierra y yo hacía cositas, me sentía muy identificado con eso… y con la música también, siempre escuché música en mi casa, o la de los abuelos o los tíos. Tocaba el bombo con mi papá que era cantante de una orquesta de tangos. Me acuerdo que lo íbamos a ver. Supo ser cantante exclusivo de LT8, aun conservo las matrices donde se imprimían los volantes con la foto de mi papá publicitando sus actuaciones. Y nosotros desde muy chicos íbamos a ver esas audiciones… eran tiempos donde se cantaba y se tocaba en vivo.
Después el cantaba folclore también y yo lo acompañaba con el bombo; en la escuela participaba del coro, además yo tocaba el bombo y (Juan Carlos) Baglietto la guitarra.

Recuerdo bien el día que me echaron de la escuela secundaria en el 75’ cuando estaba en 2º año, porque peleaba para que el uniforme no sea tan rígido y que nos dejaran usar el pelo largo. Ese día el celador me zamarrea y me pregunta en forma de reto ‘qué iba hacer de mi vida’ y le contesté que iba hacer músico y artesano. Después con el tiempo, treinta y pico de años después lo veo contemplando artesanías mías en una muestra y me le fui al humo. Además yo ya sabía quién había sido él… había sido uno de los ‘servicios’ que quemaron el Teatro Nacional de Buenos Aires… entonces lo veo y lo dije un montón de cosas y la última fue ‘que no lo quería ver más delante de mi stand’.

Después alentados por mis viejos y mis tíos, empezamos a tocar con Ale juntos. Ale estudiaba guitarra. Y empezamos a cantar cosas de otros, pero yo ya sentía la necesidad de componer. Ya a los 16 años escribía poesía, unas cosas raras. Y después me puse a escribir canciones y en el año 78’ estábamos de vacaciones con toda la familia en Cosquín y con Ale estábamos cantando en la playa canciones de Sui Generis… y estaba un señor parado mirando y nos dice sí queríamos cantar en un teatro y dijimos que si… y a los dos días nos presentamos en el teatro de Empleados de Comercios de Cosquín que hoy está cerrado. Era un festival de Rock que se hacía ahí. Fuimos teloneros de otra banda de rock… y esa fue nuestra primera presentación en público.

El Urbano - Qué edad tenían…

Gabriel Cepeda - Y Ale 15 ó 16 años y yo dos años más… 18… o 17…

El Urbano - Y qué tal les fue en ese recital…

Gabriel Cepeda - Bien… además teníamos una bandita de amigos que nos seguían a todas partes… y esa noche que cantamos canciones de Pastoral y Sui, también cantamos una canción mía… que ya no me acuerdo, si recuerdo que le robé un arreglo a Vox Dei para terminar la canción y fue éxito… (Risas).

Y después cuando volvimos de vacaciones hicimos un recital, pero nosotros dos, en un bar en calle Pellegrini en Rosario para los amigos que nos seguían, serían unos 10 o 15 personas, más los clientes del bar… y ahí nos dijimos que era algo que nos gustaba, cantar, componer canciones… ese fue el detonante para arrancar…
Después vino el servicio militar, que yo lo hice en sólo dos meses porque me hice pasar por loco… (Risas)

El Urbano - Cómo fue eso…

Gabriel Cepeda - Tenía en claro que no lo tenía que hacer, que era una pérdida de tiempo y además eran tiempos de la dictadura muy difícil… y me había propuesto no hacerlo… pero salí sorteado y después de la revisación médica quedé para hacer la conscripción…

Entonces monté un personaje de loco, que lo sostuve a pesar de todo. Además yo fui con pelo largo… y fui el hazme reír hasta que me lo cortaron… va en si toda la jugarreta que hice me salió bien y a los dos meses me soltaron…

El Urbano - Y Ale no la hace a la Colimba…

Gabriel Cepeda – No. Ale no la hace, a él le tocaba marina, en el 81 u 82, justo en época de Malvinas; y ya éramos el Dúo Eliseo, y teníamos un representante muy influyente que lo salvó de hacer el servicio militar.

Y otro que zafó fue Oski Borga, que tocaba con nosotros y era el bajista.

El Urbano - Y cuándo fue el primer recital del Dúo como tal.

Gabriel Cepeda - Uno que se hizo en Villa Diego donde fuimos todos presos. Fue en un recital de rock previo a la democracia, que se llamaba algo así como “Se va acabar” o parecido. Y cuando vamos llegando al teatro estaba la policía metiendo en cana todos.

El Urbano - Y el primer disco…

Gabriel Cepeda - Fue un disco que nos produce la SIDE…

El Urbano - Cómo…

Gabriel Cepeda - Si. A nosotros se nos infiltran dos tipos. Uno era un producto discográfico que le interesaba nuestra música, pero que nos decía que había cortar las letras porque no convenían, más acá, más allá.

Y otro que venía a los ensayos como músico. Y ese tipo se dejó ver en sus intenciones porque nos criticaba las letras y nos decía que éramos zurdos de mierda. Y un día dijo que él había matando gente en Tucumán… ahí se armó lío y lo echamos de los ensayos…

Y mientras estaba éste otro personaje que nos analizaba las letras, y nos mandaba los tachones con fibrón… nos decía “Miren que estamos en una época complicada, yo les hago grabar el disco, pero moderen las letras de las canciones”… y nosotros teníamos que inventar las palabras para reemplazar, que era decir lo mismo pero con otras palabras más suave…

Así grabamos el primer disco. En la banda ya estaba Oski (Borga). Había una canción que canta él y Ale… pero éste productor musical que ya conocía nuestra postura política y religiosa, una vez que se editó el disco nos trampea con la tapa donde pone una foto del Papa con nosotros de transparencia, todo amarillo y blanco… y no se comunicó más con nosotros, no había forma de encontrarlo.

Pero a finales del 82’ hicimos un recital con varias bandas en el ex Teatro Olimpo de Rosario contra la dictadura. Y antes de salir a tocar me avisan que me dejan una cajita para mí, y eran unos 20 cassettes del disco que grabamos con una nota que decía “Boludos”…

Y ahí caímos… por el tema de las letras… la tapa… y después supimos que este tipo, un tal Guerra de apellido, era de los servicios de inteligencia que se dedicaba infiltrarse en los grupos musicales para hacer lo que hizo con nosotros.

El Urbano - Y cómo llegan a Cosquín

Gabriel Cepeda - Nosotros hasta el 82 hacíamos rock. Un rock tranqui, hasta que llega Oski al bajo, teníamos un baterista y una guitarra eléctrica. Ahí hicimos algo más fuerte.

Al principio del 83’ se disuelve esa banda, pero el dúo no. Y allí comienzo a componer canciones de raíces folclóricas. Porque me lo había propuesto, también.
En el 79’ ya tenía mi primer taller de artesanías. Nosotros habíamos venido a vivir a Baigorria en el 78. Y la primera venta que hice fue cuando salí a vender las artesanías a los refugios de los colectivos en la Avenida San Martín.

Entonces a principio del 83’ participamos de unos recitales que organizaba Radio Dos en un boliche que se llamaba Café del Este. Y ahí ya teníamos unas canciones semi folclóricas. Y ya después me puse a componer más canciones con ritmo latinoamericano.

A todo esto yo trabajaba también en una imprenta. En esa imprenta aparece para imprimir una revista y la estaba leyendo para corregir, y veo la propagando para el Pre Cosquín y que había tiempo para anotarse. Llamé por teléfono y me anoté. Y por correo me mandan la solicitud, la llené y me olvidé de decirle a mi hermano. Inventé todos los títulos de las canciones con sus ritmos… y cuando me llega la solicitud para participar, veo que tenía poco tiempo para inventar canciones que no existían y ahí le digo a Ale ‘mirá yo hice esto y ahora pasa esto’ y me dice ‘y bueno ponete a componer… no queda otra’ (Risas).

Entonces compongo unos temas rápido, Ale los arregla y vamos al Pre de Villa (Pre Cosquín de Villa Constitución). Y ahí hicimos nuestra carrerita que nos llevó a ganar el Cosquín de 1984 como revelación.

Y en 1986 decido irme de la imprenta y vivir de las artesanías y desarrollar mejor la parte musical con mi hermano. En si yo vivo de la artesanía y no de la música.

Nosotros no hemos tranzado con nuestra idea de hacer música. Cantar nuestras canciones. Y hemos tenido 10 mil propuestas, de las que se ocurran, pero no nos traicionamos. Te cuento una, hemos llegado a ATC (hoy Canal 7) estar a punto de salir para todo el país y nos han dicho ‘acá está la ropa para ustedes’ y levantarnos y volvernos a casa…

Lo que pasa que siempre nos pareció que los precios eran muy baratos para pagar. Que se yo te dicen ‘ponete esta camisa y vas a dar una vuelta por el país publicitando tu música’ bueno dale, pero porque si, sin motivos, no.

El Urbano - Desde las artesanías has logrado una marca, un estilo. Un reconocimiento no sólo en el país, sino internacional.

Gabriel Cepeda - Si, lo noto. Los dibujos llegaron. Llegó a la gente. Lo que me pone feliz es que fue por un proceso natural y no de imposición. Y eso es lo que más disfruto. Eso que nadie me bancó para llegar a ser lo que soy como artista.

El Urbano - Y cómo es el circuito que usás para comercializar tus obras

Gabriel Cepeda - Yo tengo un recorrido anual para esto. Uno es la producción para las ferias. Aclaro que no hago ferias urbanas, de fin de semana. No es que tenga un prejuicio. Yo empecé ahí, hasta que pude salir. Porque hay otros circuitos más interesantes, pero para eso tenés que tomar la decisión de hacerlo y tener un producto probado. Cuando me vi en condiciones a pegar ese salto lo hice. Son ferias hechas por privados o por el estado, de distintos municipios o provincias, que tienen un nivel de calidad y que si lo pasás entrás, sino quedás afuera. El tema es que entré y eso me sirvió y me abrió una puerta para poder armar una agenda, porque hay ferias de éste tipo durante todo el año, en todo el país y en todo el mundo.

Entonces empezás a elegir dónde ir. El tema es que yo no puedo ir a todas ferias, cada mes. Porque no me da el ‘cuero’ para la producción. Porque no me voy a industrializar, yo sigo trabajando de manera artesanal, a mano. Por eso no puedo hacer una feria todos los meses. Pero ahora, cómo vivís sino me presento a las ferias. Bueno yo tengo una cartera de clientes, que te piden cosas menores, tal vez más cantidad pero objetos más manejables.

El Urbano - Imagino que son comercios, tiendas…

Gabriel Cepeda - Si. Los tengo hace muchos años. Y yo lo abastezco todo el año…

El Urbano - Eso es durante todo el año…

Gabriel Cepeda - Si. Yo vendo mucho en el sur, la Patagonia. El Monumento a la Bandera de Rosario. O en el norte. Voy entregando y despachando por correo…
Yo voy trabajando para los productos para las ferias, para los comercios; y a su vez producto más exclusivos para muestra de salón o concursos. Pero son piezas únicas, una o dos.

Después vino otro salto que me faltaba a dar, y no es el último, que es ser elegido por la Cancillería Argentina, para representar al país en el exterior. Este año (por el 2012) tenía tres ferias para ir, pero por problemas de salud no pude viajar. A mí me tocaba Portugal, la feria de Tenerife y la de Cuba.

El Urbano - A lo largo de tu carrera has estado en el exterior. Recuerdo tu estadía en las Islas Canarias

Gabriel Cepeda - Yo muchas veces viajé. Fui y vine. Pero la de Islas Canarias fue la de mayor estadía y relevancia. Pero he estado en México, Venezuela, Brasil, estudiando cerámica. Y en la última que me fui, siempre digo que no fui huyendo como lo hacía la mayoría. Yo me fui en el 2000 o 2001, más o menos. Me fui porque me contrató una empresa de unos amigos que me vieron en una feria de Córdoba y tuve dos propuestas laborales, una para Francia y otra para Canarias, y yo me definí por Canarias.

Y me intención no era quedar a vivir para siempre. Sino ir, trabajar, experimentar y volver. Lo que pasa es que a mí me va muy bien, gano dos premios al poco tiempo, uno que da la prensa del lugar, el periódico de la isla Fuenteventura Magazine que cada año daba premios a las 10 personas más destacadas y me dieron una de esas distinciones a mí.

Y después gano el concurso internacional de murales; eso fue muy cómico… yo ya había decidido volverme a la Argentina… pero me inscribo para participar, pero nunca había pintado un mural, y mucho menos de esas dimensiones, eran pinturas de dos metros y medio por uno ochenta, unas cosas inmensas…

Había que pintar en esas tablas y yo no tenía pinturas, nada. Entonces empecé a sacar los ‘recursos’ argentinos. Herví café, cebollas, yerba mate, te; lo concentré bien y los llevé en unos frasquitos… en un momento (ya en el concurso) sentí un poco de vergüenza, porque yo fui con una mochila con todas las cosas; los frascos, unos pinceles, el termo y el mate; y caminando, como siempre porque yo tomé una decisión en mi vida de no tener auto… y cuando llego me dicen “ahí está tu tabla y las 10 de la mañana suena un silbato y se larga por 24 horas” o sea tenés un día para pintar… y empiezan a llegar detrás de mí unas tráfic, unas chatas, unos autos, con gente que hablaba por celulares modernos que sacaban fotos, una novedad para mí en esa época.
Y bajan caballetes y bajaba uno que supuestamente era el artista y sus asistentes levantaban el mural, le preparaban todo, el tipo marcaba el dibujo, y dirigía, porque los otros pintaban…

Entonces cuando vi a los otros y como venían a competir, y yo con mis frasquitos y mi mochila, me empecé a sentir mal y me dije ‘qué hago acá, quién me mandó a venir’ (Risas)… me sentía avergonzado… el tema es que lo terminé y gané el primer premio…

Yo recuerdo que cuando el jurado estaba observando cada mural, yo estaba arrodillado en la tabla dando los últimos detalles… pero cuando dio el veredicto yo ya me había ido hacía como media hora porque estaba cansadísimo… y cuando estaba llegando a mi casa me alcanza un auto que estaba tocándome bocina, eran representantes del jurado que me decían que había ganado y tenía que ir al escenario a recibir el premio… y fue una cifra de dinero interesante porque me sirvió para poder pagar unos cuantos gastos…

El Urbano - Cuánto tiempo estuviste…

Gabriel Cepeda - Un año y medio…

El Urbano - Volviste y seguiste con tus circuitos de ferias nacionales y con el Dúo…

Gabriel Cepeda - El Dúo nunca dejó de existir… no tocamos el tiempo que estuve en Europa.

El Urbano - El tema de ustedes Soy Artesano fue reconocido en Cosquín…

Gabriel Cepeda – Si. El año pasado (por el 2011) fue declarado como tema oficial de la feria de Cosquín y éste año (por el 2012) fuimos con Ale a cantarlo, dentro del protocolo de la inauguración de la feria…

El Urbano - Qué más te falta hacer…

Gabriel Cepeda - Todo… yo no he hecho nada aún. Quisiera fomentar trabajos sociales y comunitarios, donde la gente pueda embellecer su plaza barrial, el patio de la escuela, con vecinales… me gustaría fomentar esos emprendimientos…

En estos últimos meses he trabajado en casi todas las escuelas de la ciudad, porque me llaman y eso es maravilloso…

Quisiera fomentar esta idea que ‘somos una ciudad hecha de agua y tierra. Somos de barro’. Tenemos antepasados indígenas, los chanaes, donde ya se entendía esto. Por eso me gustaría darle entidad a todo esto que nos rodea y nos identifica… a través de la cerámica y con un trabajo comunitario.

El Urbano - Y Dúo Eliseo por dónde anda…

Gabriel Cepeda - Hemos terminado hace poco un nuevo disco. Muy lindo… tenemos que agradecerle a la municipalidad de San Lorenzo y a su área de cultura… hace unos años dimos un recital en la Sala Perrone de San Lorenzo y el secretario de Cultura se confesó fana de nosotros y nos pidió un disco y le dijimos que no teníamos, que los que grabamos son disco independientes, en ensayos… entonces nos dijo que esperáramos 5 minutos, hizo unas consultas y nos dijo ‘ya está: graban acá en el estudio de la Sala, usen todas la horas que necesiten, con todos los músicos que necesiten’… y así fue usamos todas las horas disponibles, estuvimos grabando como un año y medio (o más), y ahora sólo falta presentarlo…