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Jueves, 24 Septiembre 2026 #BaigorriaElige2027

¿Candidatos?: Noticia no debidamente chequeada

A menos de un año de las elecciones a intendente y concejales, un breve análisis tendencioso y mal llevado

Escrita por Hugo Cravero, licenciado en Periodismo y locutor Nacional

Aunque falte, y no tanto, unos seis meses para un virtual cierre de listas y otras tantas semanas más desde ese mojón para las elecciones provinciales, este ignoto periodista baigorriense ya puede aventurarse en nombres y espacios que disputarán la intendencia y concejalías de la ciudad.

Pero ojo al piojo, muchos de los aquí nombrados quizás nieguen toda involucración, y otros no citados en este texto, que intenta ser periodístico, reclamarán su protagonismo en un agónico bar de paso de la ciudad.

Empecemos por el oficialismo.
El magliaismo ya puso primera, y segunda también.
Acá nos quedamos con lo que uno de antemano sabe y con actitudes que desde Chacabuco 1050 ya pusieron en juego.
Primero fue el alineamiento de los tres concejales oficialistas, que cada uno por su lado jugaban sus propias intenciones.
Reuniones en el Palacio Municipal, cruces de encuentros en locaciones foráneas, reproches inconfesados fueron parcialmente postergados para trabajar en la re-re-re-elección de Adrián Maglia, o la no alocada candidatura de Luciano Maglia, el alcaldecito.
Otras tribus del peronismo cercano al viejo dirigente también prometieron la subordinación, sin más motivo que mantener el gobierno. Es por eso que los añejos militantes del "Peronismo del fin del mundo", o los neoperonistas, que vienen peleándose en redes sociales, también han detenido el fuego amigo.
En conclusión, el Ejecutivo no tiene mucho más que Maglia padre, entre nos el mejor de sus candidatos, o Maglia hijo.
Y, por supuesto, acompañado con Natalia Annunziata por otro mandato como edila, reforzando su postura en el Partido Justicialista.
Obviamente, todo este armado del magliaismo solo cierra dentro de un espacio vinculado al peronismo, jamás en ese delirio planteado por el mismo oficialismo y sectores allegados al gobernador Maximiliano Pullaro donde el intendente baigorriense juegue dentro de Unidos. Eso sería posible, sí, pero sin el apoyo masivo del peronismo.

Por su parte, el espacio liderado por los subcuarenta, esos que vienen pidiendo pista desde hace más de una década, que tienen el lomo curtido en elecciones y triunfos, ya no son proyecto decorativo. Son una realidad y esta vez van por todo.
Acá son dos los referentes fuertes. Antonella García, la invicta desde 2021, y Adrián Milo Cravero, el concejal militante y callejero.
También en este entrevero político se debe sumar a Eliana Trivisonno, la incansable trabajadora de la cultura popular, quien también tiene consigo votos y proyectos.
Es de obviar que la más potente de esta tríada es Antonella, quien ya trabaja en clave de intendenta.
Ya no habla una concejala, ni una muchachada con anhelo de ser. Para ella ya es.
Milo no se queda atrás. El flaco longilíneo sabe que, para transformar la ciudad, cambiar 13 años —14 para el 10 de diciembre de 2027— de gestión, es necesaria la unidad. Pero no se baja de un propósito que lo tenga a él como intendente.
Pero este espacio grande, con muchas cercanías ideológicas y varias discrepancias en los métodos, ha sumado experiencias, derrotas y éxitos.
Es así que, por arriba o por abajo, muchos se acercan para construir eso “nuevo” que esta muchachada propone.
El antonellismo lo tiene claro en este punto. Unirse, ir a internas, ganar y gobernar la ciudad para transformarla.
Es una invitación por demás de ambiciosa, pero no imposible.

Unidos la tiene un poco más complicada.
Gisela Da Ponte, presidenta del Concejo y gestora de un Legislativo moderno y ágil, ya se anota.
Es la genuina representante de Maximiliano Pullaro, más allá de que varios se cuelen en la virtud, es ella la más cercana al mandatario provincial.
Da Ponte viene trabajando su imagen en la sociedad, aunque no se sabe aún si será candidata a intendenta o buscará una renovación de su banca.
También hay que nombrar a Lautaro Barrera, el joven maravilla de la política baigorriense. Férreo a sus principios, Lautaro es realmente una potencia futura en la vida política de la ciudad.
Militante desde adolescente, cuando con unos pocos años se convirtió en presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela Técnica 550, Barrera abrazó la fe y el compromiso social.
Hoy camina los barrios, se lo ve interesado en el día a día de la ciudad y se proyecta como uno de los cuadros necesarios para el destino de Granadero Baigorria. No hay definiciones finales, pero Lautaro, que ya se midió en 2025, de seguro será parte de la partida.
Otro párrafo es para los integrantes de la agrupación La Karakachoff, quienes ya están trabajando en Baigorria. Ya inauguraron un centro cultural llamado “Juan Bautista Baigorria”, en Chubut 2495, de Santa Rita. El referente de este espacio es Franco Mendieta, un joven radical que se viene afianzando desde hace años en el partido.

Por último, siempre últimos, son los libertos.
Acá hay dos referentes. Uno es Santiago Fontana, que hace changas de concejal mientras ejerce de abogado o administra las propiedades en la inmobiliaria de su familia.
Fontana, ausente en el Concejo, de cero producción legislativa, no le queda otra que ser candidato a intendente. El tema es que tiene que laburar, y eso le es esquivo al concejalito de extrema derecha.
Asimismo, el edil tiene una fuerte presencia en las redes sociales. Además de representar a Javier Milei en la ciudad. Hay que ver cómo pone el cuerpo cuando sea interpelado ante la población por las tropelías cometidas por el gobierno de defiende.
El otro candidato es Víctor Bocco, el facho tardío. La verdad es que este periodista dudó al momento de nombrarlo, porque el papel del que fuera concejal, radical K, radical PRO, radical pullarista, es ridículo y mucho más en sus redes sociales. Su misión: negar su pasado, blasfemar contra su ex correligionario Maximiliano Pullaro y otros aliados que lo han dejado de lado por su propia mediocridad.
Bocco quedó tan lejos de todo que ni sus absurdas placas generadas por IA, donde se lo ve más gigante de lo que es corpóreamente, pudieron rescatarlo de la estupidez insalvable.

En fin. Falta mucho y no falta.
Todos juegan y pocos proponen.
Una vez más, este escriba baigorriense volverá a pedir una idea de ciudad. Una meta. Un lugar adonde llegar.
Esa es la verdadera discusión que deberá darse en Baigorria pensando, de una buena vez, el futuro de la ciudad.