Queda claro que el oficialismo, bautizado por este periodista como "magliaismo", jugará fuerte en las próximas elecciones. Y lo dicho tiene como fundamento lo manifestado por Luciano Maglia en una nota brindada a este medio hace apenas 10 días.
En dicha nota, Lucho, o "el alcaldesito", también ratificó el rumbo de la gestión, remarcando los avances de la ciudad en los 13 años que Adrián Maglia lleva al frente del Municipio baigorriense. Algo así, aunque a muchos peronistas les cueste el eslogan, como una década (y pico) ganada.
Pero lo que está claro es que quien encabece la fórmula a intendente para la continuidad del proyecto político debe ser alguien de extrema confianza de Adrián, siempre y cuando no sea el mismo Adrián Maglia quien vuelva a probarse como candidato.
Y aquí se generan varias conjeturas. ¿Adrián Maglia querrá seguir siendo intendente? Un dato no menor es que, de ganar, Maglia llegaría octogenario al final de un hipotético cuarto mandato. Otro tema es el desgaste que la imagen del jefe municipal puede tener en el vecino baigorriense, más allá de que no es un detalle decir que el mejor candidato que tiene el magliaismo es Adrián Maglia.
Ahora bien, si no es Adrián Maglia, otros ya han querido anotarse, siempre, obvio, dentro del esquema oficialista. Pero, por más que quieran la venia, la unción la tiene que dar Adrián Maglia y levantarle la mano. Pero eso tampoco es probable que pase, pues si algo demostró el magliaismo es que, por más que determinados cuadros de la política local se acerquen, la determinación de lo que hay que hacer pasa por pocas manos y, últimamente, solo por dos: Adrián y su hijo Luciano, que ostenta el cargo de coordinador de Gabinete.
Y eso hace pensar que, de no ser Adrián Maglia, no es descabellado decir que Luciano se pruebe y sea él quien continúe el proyecto iniciado en 2014. Hay detalles que pueden aventurar esta posibilidad: uno es el control que tiene sobre la comunicación oficial; otro, su obsesiva fijación en brindar mejores servicios en el Palacio Municipal al vecino que se acerca a hacer un trámite; y, fundamentalmente, cómo mira siempre hacia adelante. No solo se plantea el hoy, sino también el mañana de la ciudad.
La política es muy versátil, pero Luciano podría ser la renovación joven de la gestión, que deberá enfrentar el año que viene a una generación pre 40 años que ya quiere gobernar la ciudad.








