En todas sus fotos sonríe. Es feliz, así parece. En el río, en un bar, en un encuentro con amigos, con su padre y su abuela.
Tenía 19 años y se llamaba Benjamín Scerra.
Esas imágenes hablan de un adolescente con un sueño. Quizás el más simple y verdadero: volver a ver a su mamá, Cintia, que lo esperaba en Italia, donde estaba radicada desde hacía unos años.
Para viajar a Europa, poder radicarse allá y reconstruir una vida con su madre, Benja fue cumpliendo metas. Ese sueño llevaba sacrificios y él estaba dispuesto a cumplirlos. Uno era terminar la escuela secundaria, cosa que hizo el año pasado. Otra era juntar peso por peso para comprar los pasajes y hacer el pasaporte.
En sus largas conversaciones mediante videoconferencia con Cintia, Benja le contaba de sus progresos, del nuevo emprendimiento que había empezado con su papá Félix desde hacía un tiempo y que le permitía engrosar los ahorros.
Ese viernes 8 de mayo fatídico, Benjamín habló por última vez con su mamá. Esa conversación rondó en lo mismo, pero para Cintia será eterna e irrepetible.
La mujer llegó el miércoles 13 a la ciudad para seguir de cerca la búsqueda intensiva de su hijo. “Apenas me enteré comencé a hacer todo para venir. Apenas conseguí pasaje me vine”, contó en una nota cargada de dolor a El Urbano Digital esa misma tarde de su regreso a Baigorria.
Esa noche Benja cenó con su padre y un amigo en su vivienda de Litoral. Luego salió a acompañar a su invitado hasta su casa, a unas cuadras de su hogar, con la promesa de volver temprano, pero nunca regresó. En las cámaras de seguridad de una vivienda del barrio del extremo noreste baigorriense se ve al joven con otros dos muchachos a las 00:57 de la madrugada del sábado 9. Uno de ellos sería su asesino.
Los supuestos hechos
Lo ocurrido después está sujeto a las investigaciones judiciales que se llevan adelante. Benjamín habría estado en un rancho del Monte Celulosa, un asentamiento irregular lindante hacia el norte con los barrios Espinillo y Litoral, dentro de la espesura boscosa que hay en el predio de la empresa bermudence y cuya expansión y control están olvidados por el Estado provincial y los municipios de Bermúdez y Baigorria, junto a su presunto asesino, un joven al que se conoce en la barriada como “El Corto”.
Por motivos que se desconocen, se habría dado una pelea entre ambos y Benjamín habría sido asesinado en la trifulca de, por lo menos, 20 puñaladas. El sospechoso, que se encuentra prófugo y se cree que estaría en la zona de islas, intentó vender su ropa y el celular a días del crimen y en plena búsqueda por parte de los familiares.
El fiscal Aquiles Balbis dio detalles de los primeros análisis hechos al cuerpo de Benjamín Scerra. Sostuvo que sus restos habrían sido descartados en el lugar.
“El cuerpo presenta signos de haber sido violentado. La muerte se produjo a partir de heridas de arma blanca. Fue colocado en el lugar. Apareció en el monte, tapado por algunas chapas y ramas”, consideró el fiscal Balbis.
El jueves 14, luego de días de búsqueda, primero en redes sociales y, desde el lunes 11, ya con presencia en las calles, un llamado al 911 alertó que Benjamín estaba en un rancho del Monte Celulosa. La comunicación, hecha por una mujer de la zona, movilizó a los policías y a los familiares hacia el lugar.
Esa tarde-noche fue un caos. La irresponsabilidad de algunos medios que ya en la tarde del jueves afirmaban el hallazgo del cuerpo de Scerra en un camino interno de la espesura arbolada caldeó aún más el ambiente. Ya para el atardecer, el conflicto entre vecinos contra policías, periodistas y familiares de los probables asesinos escaló con pedradas, comunicadores agredidos y el incendio de una Renault Kangoo, propiedad de uno de los hermanos de “El Corto”.
En pleno conflicto, “El Corto” pudo huir, quizás en alguna canoa, hacia la zona de islas del Paraná cercanas a las costas de Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez. Uno de sus hermanos, un adolescente menor de edad, es el único detenido en la actualidad.






