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Sábado, 02 Mayo 2026 Crisis legislativa

Las minis aventuras del niño Fontana en su excursión al Concejo de Baigorria

El edil de la Libertad Avanza hace cada vez más imposible la convivencia diaria con sus pares y los trabajadores del parlamento. ¿Puede ser sancionado por su conducta?.
Crónica anunciada de un mediocre que olvida sus orígenes y compromete su futuro político

Por el licenciado en Periodismo, Hugo Cravero

Gritos, ataques histéricos, enojos, portazos y desplantes. Todo se parece a un novelón turco, de esos que suelen proyectarse en la televisión abierta, pero no. Pasa acá, cerquita de casa. El protagonista, Santiago Fontana, concejal de La Libertad Avanza, está ausente de la realidad alarmante y sólo puede argumentar su desconocimiento con furia.

En off, otros ediles y personal del Legislativo lo describen sin rodeos: "Es un niño rico". Pero Fontana, además de ser un misógino con agravios muchas veces perpetrados hacia mujeres del Concejo local, evidencia una ignorancia sobre el cargo que desempeña y sobre la ciudad.

Fontana venía controlando la ira fascista que caracteriza a los libertarios desde su asunción el pasado mes de diciembre, incluso realizando componendas internas con peronistas, kukas y ediles que responden al gobernador Pullaro. En sí, estos acuerdos le habían permitido ganar cargos —léase también dinero— en el Concejo local. Sin embargo, cuando comenzó a plantear proyectos imposibles de llevar adelante o a fantasear con iniciativas faltas de criterio, su conducta empezó a notarse.

El conflicto escaló cuando fue removido de su función el secretario administrativo, su amigo personal Diego Lezcano, quien además intentó hackear el sistema operativo del Concejo, violando la seguridad estructural del propio Municipio, luego de haber sido apartado de la labor administrativa. Este hecho, de una relevancia sin precedentes en la historia local, generó una denuncia en el Ministerio Público de la Acusación por parte de los ediles Gisela Da Ponte, Antonella García y Adrián Milo contra el exfuncionario, y lanzó a Fontana a un ataque feroz contra sus pares, tanto en redes sociales como en el ámbito interno laboral.

Lo que se venía insinuando en episodios previos hoy es casi insostenible. Las reuniones de comisión no logran desarrollarse con normalidad cuando el edil insulta de manera desmedida a sus colegas, quienes no desean que esto trascienda, pero reconocen que es necesario exponerlo. Fontana grita en los pasillos a sus compañeros y a los trabajadores del Concejo, que ya comienzan a mostrar hartazgo ante un comportamiento propio de alguien que desconoce tanto el funcionamiento legislativo como la convivencia con quienes no comparten sus criterios.

"Hay momentos que son imposibles de sostener. Nos grita que estamos en contra de la transparencia, que somos corruptos. Un día nos vamos a cansar", confió en off un trabajador del Concejo local. El secretario personal del legislador, un hombre mayor que suele acompañarlo en sus recorridas, intenta mediar con el resto del cuerpo deliberativo, pero lo irracional de Fontana, su brutalidad y su falta de formación política y social hacen que todo se desborde. "No hay una jornada en paz con ese pibe", amplió la fuente.

El joven que llegó con el discurso de “romper con la casta” pertenece a una familia históricamente vinculada a la política local y al Estado municipal.
Un Fontana, familiar directo del concejal, ya prestaba servicios a la Comuna de Paganini en la década del ’30 con un camión para la extracción de tierras de las barrancas. Otro, Ceferino Fontana, integró el gobierno peronista de Constantino José Secco, figurando en actas comunales entre 1952 y 1955, hasta el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón el 16 de septiembre de ese año.
Pero lo que más le pesa al edil libertario es su abuela, Miriam Tamburini de Fontana, de origen radical, quien fue secretaria de Gobierno y Cultura del intendente Alfredo Secondo (1995-1999) y concejala de la ciudad en el período 1999-2003. Cuando alguien le recuerda ese pasado familiar, el joven se irrita, incapaz de negar que parte de su posición social y económica proviene de ese entramado.
Sus negocios inmobiliarios también se inscriben en ese recorrido, razón por la cual defiende en el Concejo iniciativas vinculadas a ese sector.

Su temperamento desbordado aún es tolerado por sus pares. No se sabe hasta cuándo. Es necesario recordar que
podría ser sancionado si se reúnen los votos necesarios, incluso con la posibilidad de una eventual destitución.