Aunque falta más de un año, ya comienzan a sonar nombres que podrían competir en las elecciones ejecutivas de Granadero Baigorria. Más allá de algunas certezas, hay una hipótesis en danza. Una de ellas —y no tan descabellada— es pensar que tres mujeres, todas concejalas de la ciudad, podrían disputar la máxima magistratura local.
Ellas son Natalia Annunziata, Antonella García y Gisela Da Ponte, quienes además de ser legisladoras muy activas, integran el “club de las sub 40”: una generación joven que ingresó a la política en años donde la militancia tenía otro reconocimiento dentro del entramado social.
Estas líneas intentarán, de manera breve, reflexionar sobre esta posibilidad de cara a 2027.
Si comenzamos por Natalia, la concejala podría ser la candidata del magliaismo si el intendente Adrián Maglia decide no ir por su cuarta reelección el año entrante. La edila es un cuadro fuerte dentro del Partido Justicialista local, con identidad propia. Más allá de su linaje peronista, demostró estar a la altura en un momento crítico: le tocó atravesar la pandemia como secretaria de Salud municipal. Su desempeño en la gestión, donde fue artífice de la aplicación de 150 mil dosis contra el Covid 19 en el centro cultural Cholo Montironi, entre el 21' y el 22', le valió luego encabezar la lista de concejales en 2023 del oficialismo.
Ya en el Concejo, dejó en claro que también sabe desempeñarse en el plano legislativo, con un perfil propositivo que fortaleció su construcción política.
Por su parte, Gisela Da Ponte también cuenta con volumen político para encabezar una candidatura a la intendencia. No sólo porta un apellido con peso en la política local, sino que representa a un sector de UNIDOS, el espacio del gobernador Maximiliano Pullaro. Si bien es concejala desde hace dos años, su recorrido es más largo: acompañó de cerca la trayectoria de su padre, Guillermo Da Ponte, durante sus años en el Concejo. Desde muy joven conoció los vericuetos de la política baigorriense y la necesidad de transformación de la ciudad.
Sin embargo, su hecho más relevante fue haber encabezado, como presidenta del Concejo, el proceso de autarquía del cuerpo legislativo. Vale detenerse en este punto. Durante 42 años, el Concejo funcionó bajo la órbita económica y política del Ejecutivo. No tenía autonomía financiera ni administrativa. Desde la renovación de autoridades el 10 de diciembre de 2025, con Da Ponte al frente, comenzó un proceso complejo pero sostenido para lograr esa independencia. Con dificultades, pero con firmeza, junto a sus pares consiguió concretar una demanda histórica. Desde marzo, el Concejo es autónomo. Un dato que la posiciona para desafíos mayores.
Por último, Antonella García aparece como una candidata consolidada. Su recorrido político la respalda. Desde su elección como concejala en 2021 hasta las legislativas del año pasado —con la excepción de 2023, cuando perdió por escaso margen frente a Adrián Maglia en la disputa por la intendencia—, ha mostrado una performance electoral competitiva e imbatible.
Hoy, García ya no se posiciona como una figura emergente. Se proyecta directamente como candidata a intendenta. Su discurso, sus propuestas y su posicionamiento político están en esa clave. Se mide en ese plano y construye desde allí, con una mirada de ciudad que plantea cambios estructurales.
En síntesis, las tres mujeres —con trayectorias distintas pero con presente y proyección— están en carrera. Tal vez, por primera vez en la historia local, desde Pueblo Paganini hasta la actual Granadero Baigorria, la intendencia pueda escribirse en femenino.
Y eso, sin dudas, sería una buena noticia a contar.






