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Martes, 13 Enero 2026 Opinión

Los libertarios baigorrienses deben asegurar la apertura del Banco Nación en la ciudad

La obra está terminada y el personal asignado para que la sucursal comience a operar. Una resolución de la entidad bancaria anunció que no abrirá ningún nuevo local. Tras la inoperancia del gobierno de La Libertad Avanza, 13 mil jubilados seguirán cobrando sus haberes en el único banco de Baigorria y, a su vez, los servicios del banco público para los vecinos de la ciudad y las pymes de toda la región seguirán siendo limitados

Por el licenciado en Periodismo y locutor Nacional, Hugo Cravero

La sucursal del Banco Nación tendrá cajeros automáticos tras la gestión del intendente Adrián Maglia, como lo anunció el propio Municipio, pero la apertura de la entidad, construida desde mediados de 2023 y con personal designado, aún está en veremos por la inercia y el desatino de la gestión del presidente Javier Milei.

En junio del ’25 la entidad bancaria, desde su cuenta oficial de X (ex Twitter), anunció que hasta 2028 no tiene prevista la inauguración de ninguna sucursal en todo el territorio, más allá de lo avanzado de las obras de algunas de ellas. Así fue que la ciudad cayó en la “volteada” y el anhelo de tener un banco más en Baigorria quedó trunco, por lo menos hasta que termine el gobierno de extrema derecha nacional.

Este comunicado fue en plena campaña, cuando el candidato de corte fascista de La Libertad Avanza, el flamante concejal Santiago Fontana, golpeaba fuerte en su discurso a los estamentos estatales locales, anunciando despidos en masa y cierre de dependencias municipales, como, entre otras, el área de Discapacidad.

Pero lo que el jovenzuelo que hoy es edil no sabe es que el anhelo de tener un banco más en Baigorria viene desde la década del ’80, cuando ya se había proyectado la llegada del banco del Estado nacional en pleno barrio Centro, para mitigar, ya por entonces, el trabajo de la única entidad financiera de la ciudad, el Banco Credicoop.

Aunque en febrero de 2017 se inauguró una oficina, hoy sucursal, del Banco de Santa Fe en Chacabuco y Rivadavia, las nuevas tramitaciones para la llegada del Banco Nación ya se venían cocinando desde 2014, cuando el por entonces secretario de Transporte de la Nación, Alejandro Ramos, y el intendente, Adrián Maglia, habían logrado el “sí” para el emplazamiento de la entidad en la ciudad.

Cuando se pensó en la sucursal local, se ubicó a la zona norte como un lugar crítico para la ciudad, pues en esa parte de Baigorria no hay, ni hubo, ni siquiera un cajero automático. Por eso la ubicación de Almafuerte y la ruta 11 fue estratégicamente ideada, ya que desde allí no sólo se podría asistir al norte baigorriense, sino que el Banco Nación daría servicio a vecinos del cordón industrial, a las 600 pymes de la región y, fundamentalmente, a los 13 mil jubilados baigorrienses que en la actualidad son contenidos por el Credicoop.

Y ahí comenzó otra faena. Primero, la donación por parte del Concejo de tierra de propiedad municipal en julio de 2014 para la construcción del edificio; luego, la desidia del gobierno de Mauricio Macri, cuando anunciaron hasta el hartazgo el inicio de obra; y, por último, ya en la presidencia de Alberto Fernández, el comienzo de los trabajos.

A mediados del ’23 el edificio estaba culminado. Faltaba la conexión de energía y algunos detalles, pero todo estaba. Inclusive el personal nombrado y un gerente en funciones. Pero una vez más, un gobierno anti Estado determinó que ese proyecto que lleva más de 40 años y 12 años de aprobación siga estando en ascuas.

Por eso sería por demás relevante que el concejal libertario tome cartas en el asunto, como en su momento lo hizo Pablo Riera, cuando, como edil del PRO, movió todo lo posible para poder activar lo que por entonces era su construcción, llevando su reclamo hasta el mismísimo presidente Mauricio Macri.

Si Fontana quiere a Baigorria, tendría que ser astuto, dejar diferencias de lado y trabajar en algo que beneficie a la ciudad y que tenga injerencia directa de un gobierno nacional que ningunea a propios y extraños.