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Domingo, 14 Septiembre 2025 Pensar la ciudad

Baigorria tendrá su Carta Orgánica y habrá que redactarla entre todos

La Reforma constitucional busca la autonomía, la participación ciudadana y la democracia directa. Una gran oportunidad para diseñar una nueva localidad. Un desafío que necesitará de una discusión colectiva

Opinión del licenciado en Periodismo y locutor Nacional, Hugo Cravero

La nueva Constitución provincial habilitó la posibilidad de que ciudades como Granadero Baigorria escriban su propia Carta Orgánica, algo así como una mini constitución local.
Técnicamente es así: en la Sección Cuarta de la nueva Carta Magna, en el capítulo 1, se detalla el régimen municipal. Allí se establece que las localidades con más de 10 mil habitantes podrán redactar su Estatuto Municipal, respetando parámetros institucionales previamente fijados por la Ley de leyes provincial, como la figura del intendente, el Concejo y el órgano de control.

La piedra fundacional de las Cartas Orgánicas municipales es la democracia directa y la participación ciudadana. Y ahí radica la base de este texto: el núcleo de un debate eternamente postergado en Baigorria. Este evento, histórico por donde se lo mire, va a permitir discutir la ciudad que queremos.
Ahora no se trata de un planteo vacío o publicitario, de un simple anuncio de cartelera. Es una oportunidad real para poner en debate varios temas que son urgentes desde hace décadas.

Pero vamos por partes.
¿En qué debemos ponernos de acuerdo los baigorrienses?
Uno de los temas elementales es definir si queremos que Granadero Baigorria sea una ciudad dormitorio, un refugio de ciudadanos sin identidad localista, o una ciudad que reciba a nuevos vecinos y contenga a nuestros hijos. Esta es una postura fundamental. Porque si creemos que los nuevos megaemprendimientos inmobiliarios nos van a potenciar, estamos equivocados: eso solo será un cascarón vacío, un negocio para pocos, y se perderá la oportunidad de desarrollar otros espacios aún sin poblar en Baigorria.

Y acá me detengo con la misma cantinela, ese mantra repetido por éste humilde escriba: la ciudad no sólo debe mirar y desarrollarse hacia el río, sino también —y principalmente— hacia el oeste. Más precisamente, hacia el noroeste. Para ser más claro, en términos bien baigorrienses: del loteo Lomas de Alicia hacia el oeste. Ahí está el futuro de los vecinos, de nuestros hijos que aún no migraron a otras localidades.

Existe un éxodo silencioso de miles de baigorrienses que se han ido a ciudades cercanas. ¿O acaso no conocés a un amigo de acá que vive en Ybarlucea o en Bermúdez? Eso ocurre porque la ciudad quedó estancada hace décadas.
En realidad, creció mal de acuerdo al interés del loteador de turno y al negocio que se debía hacer con las tierras. Donde había un campo hicieron un barrio, sin proyectar nada más que una venta, y así nos fue y nos va: barrios incomunicados entre sí, un verdadero caos en las calles cuando caen 50 milímetros de lluvia, y un largo etcétera.

Ese oeste a discutir, para mejorar la vida de nuestra gente y ser la preferencia de nuevos baigorrienses, debe pensarse con identidad propia. Debemos ponerle nuestra idiosincrasia, y eso también debe debatirse en la Carta Orgánica. Definir qué somos. Y este debate debe darse con nuestros artistas, nuestros músicos, nuestros docentes, nuestros trabajadores, con todos aquellos que día a día construyen esta ciudad.

Se debe concretar un proyecto para la isla Los Mástiles, protegerla de negociados y no sólo de los depredadores habituales o de incendios de extraña procedencia. También hay que discutir con Capitán Bermúdez su rol en las 400 hectáreas de las 900 que tiene el humedal que compartimos territorialmente con esa ciudad vecina.

Y hablando de límites, la Carta Orgánica deberá fijar la discusión con Ybarlucea para redefinir la frontera, recuperar territorio perdido hace años, volver al límite con el canal Ybarlucea, desde Silvestre Begnis hasta el barrio Autoestrada.

La Carta Orgánica puede permitirnos pensar una ciudad para todos. El Concejo local deberá definir cómo se realizará la confección de este estatuto vernáculo.

Desde acá, desde este estudio donde nacen cada creación que escribo o locuto, propongo que sea mediante una elección popular: que los baigorrienses votemos a los integrantes de una Convención Municipal, y que esos convencionales lleven adelante algo tan amplio y profundo como para unir sueños y esperanzas.