Santiago Fontana no oculta su postura favorable a los designios y desventuras de la presidencia de Javier Milei. El joven de extrema derecha, concejal electo por La Libertad Avanza en Baigorria, hoy se muestra como un silencioso acomodaticio ante los atropellos de la gestión nacional. Pero en campaña, cuando el odio se imponía, no tuvo reparos en demostrar su crueldad al asegurar que cerraría el área municipal de Discapacidad.
Sus comentarios, tanto en off como en declaraciones públicas, donde además sumó su postura de cerrar otras oficinas y secretarías —como Género, Cultura, Deporte e incluso los jardines de infantes comunales— por considerar que los recursos destinados por el Estado local eran “gastos innecesarios”, le valieron escraches durante la campaña y hoy continúan provocando el reproche de vecinos, que lo señalan por sus posturas insolidarias y fascistas.
Fontana ahora está en una encrucijada. Es el representante de un gobierno en decadencia. El hombre de Javier Milei, pero también de su hermana Karina Milei, denunciada por coimas. Un dirigente que supo defender el legado de los Menem, al desprecio por los discapacitados, los periodistas y los jubilados.
En una actividad del ANSES realizada el miércoles pasado en la vecinal de barrio Martín Fierro, vecinos llevaron adelante una parodia teatral en la que una supuesta Karina recibía “el 3% de coima” con una caja recaudadora. Fontana intentó capitalizar el operativo y llevar agua para su molino, pero terminó enfrentando no solo las miradas irónicas de los presentes, sino también el reproche abierto de los vecinos.
Ser representante de lo peor, justificando la represión, el ajuste sin piedad y el robo vil tiene un precio que, al parecer, el joven concejal no puede soportar. Podrá llevar su política brutal e inhumana al parlamento, pero habrá que ver cómo reaccionan los otros legisladores ante los delirios que intente instalar en el recinto.
Cómo responderán los trabajadores municipales cuando proponga achicar la planta comunal al 50%.
Las respuestas deberán ser contundentes para frenar los despiadados planteos de un inexperto concejalito.






