Esta historia comienza desde lo más profundo.
Cuando alguien toca fondo y parece que no hay más allá. Pero siempre hay un después, un mañana extraño y temeroso.
Una narración que podría iniciarse cuando Rodrigo fue a cuidar la casa de un amigo, donde estaba Blue, un perro abandonado y solitario. Y Sofi, una artista gigante que intentaba avanzar día a día, paso a paso.
Ellos, una pareja de amor incondicional desde la adolescencia, se mudaron allí buscando un refugio y un nuevo desafío. Y fue en esa casa donde Blue, ese perro desamparado de la vida misma, creó la maravilla.
Podría quedarnos en ese relato. Pero no. Estos jóvenes baigorrienses crearon desde cero un emprendimiento que trasciende las fronteras de la ciudad para llegar al mundo entero.
Chau Anhedonia es un proyecto exitoso que, utilizando nuevas tecnologías, arte y mucho ingenio, recrea en 3D las figuras de miles de mascotas, esos seres queridos cercanos a cada familia.
Pero vale la pena detenerse y resumir cómo nació este emprendimiento que pone a Baigorria en la vanguardia creativa y del amor con mayúscula.
Para 2019, Sofi atravesaba un momento complicado. Podríamos decir que todo andaba a medias y su trabajo menguaba. Por su parte, Rodrigo comenzaba a cuidar la casa de un amigo y allí estaba Blue, un perro errante en una vivienda desolada. Blue acompañó a Rodrigo, pero especialmente a Sofía. Él, un pequeño perro mestizo vivaz, silencioso y leal, fue la guía para la joven artista.
Allí se fue forjando la iniciativa.
Sofi venía trabajando en mates artesanales, pintados a mano; pero durante la pandemia sumó, junto a Rodrigo, la idea de que estos mates tuvieran también una figura en 3D de Blue como homenaje y agradecimiento por su compañía.
Luego a la iniciativa se sumó algo parecía descabellado: modelar a Blue de cuerpo entero, crearle una escultura en plástico e imprimirla con tecnología 3D y desde allí darle vida con detalles artísticos cuando la figura salía de la impresora.
Y así fue naciendo algo más grande: comenzaron los pedidos personalizados para recrear mascotas para tenerlas siempre cerca. Los pedidos se multiplicaron rápidamente; el trabajo creció exponencialmente.
Las ventas alcanzaron todo el país: “No hay provincia argentina que no hayamos llegado con nuestras figuras”, aseguró Rodrigo a El Urbano Digital.
Pero las esculturas fueron más allá: llegaron a Japón, Países Bajos, España, México, Chile y Estados Unidos. El mundo compra réplicas de sus mascotas creadas en una oficina del barrio San Miguel.
Todo el proceso lleva varios días completos: desde la impresión 3D, basada en fotos del animal enviadas por los clientes, hasta el diseño digital realizado por Sofía en su computadora; luego pasa por las impresoras de plástico, lijado, detalles en pintura con distintas manos y colores base; finalmente llega el toque final de Sofía para darle esa mirada y expresión única a cada mascota.
El esfuerzo es arduo y requiere varias jornadas de trabajo.
Los jóvenes no se detienen. Ahora han incorporado figuras humanas hechas también en 3D pero con resina, junto a sus mascotas.
En total, seis personas trabajan para mantener el ritmo ante tanta demanda.
En estos tiempos donde todo parece ser inmediato y vacío, dos pibes baigorrrienses lograron algo milagroso. Generar vida desde un frío plástico.
El amor no solo se engendra desde el barro o el agua. Gracias a ellos sabemos que hay muchas formas de construirlo, con creatividad y compromiso.







