Que los libertarios, y otros ex PRO de Baigorria advenedizo a los tiempos, son impresentables es una verdad sin alternativa. Pero este texto no está creado para afirmar cosas que ya hemos escrito en otras ocasiones.
En sí esta narrativa quiere dejar en claro cuáles serían los verdaderos intereses que movilizan a la extrema derecha para llegar al Concejo y que, por ende, codiciar la intendencia en el año 27’.
Otro capítulo de estas líneas editoriales será una investigación en curso, donde se sabe que los “anti casta” política, o sea los máximos referentes del partido del presidente Milei a nivel local, serían ñoquis en la Cámara de Diputados de la Nación, pero acá tampoco hablaremos de esto. Sino de lo que está en juego.
Baigorria es una mina de negocios a explotar, donde el rubro inmobiliario es el número uno. La cercanía a Rosario y la ubicación estratégica en la región, la rápida accesibilidad a rutas, el acceso Sur y la llegada del Parque Cabecera, el río Paraná a la largo de una costa poco explotada, la isla Los Mástiles, entre otras ventajas, son una invitación a grandes desarrollos y emprendimientos.
Esta problemática es una discusión que lleva décadas en Granadero Baigorria y ahora se pone negro sobre blancos cuando todos los ojos están puestos en la ciudad para avanzar firmemente en grandes negocios inmobiliarios, que a simple vista beneficiarán a muy pocos y, por supuesto, a una fracción diminuta de baigorrienses.
Nadie niega que esto es una realidad que va a ocurrir sí o sí, pero el debate es a qué costo. Una controversia que debe darse entre baigorrienses para sacar lo más positivo para los vecinos, y no para foráneos que sólo llegan a darle una vuelta más a la especulación financiera y rentista.
En sí, para qué sirven departamentos y viviendas vacías, habiendo una demanda habitacional alarmante en la ciudad.
Y es acá donde entran los libertarios autóctonos. Detrás de sus mensajes de odio y de su mirada terraplanista de la vida misma, los que entienden el “juego” saben que estos nuevos socios de la política vernácula les permitirán hacer pingües negocios, pagando casi nada y ganando fortuna a costa de un Estado bobo, chiquito y cómplice.
Nada en política es inocente. Por eso es un error solamente marcar el paso del libertario baigorrienses en su constitución que espanta, avalando golpizas a jubilados, quitando derechos ganados, reduciendo salarios y pensiones, aprobando discursos homofóbicos, entre otras diatribas.
Hay que volver y barajar de nuevo, dejando en claro que los derechistas de acá no sólo son eso, sino que vienen fundamentalmente a continuar negocios inmobiliarios inconclusos para un pequeño sector acomodado en desmedro de las mayorías.








