Las elecciones 2025 ya están en la mira de muchos. Y es así. Aunque el vecino común, o sea vos, poco te interese.
Pero deberías, porque después surgen los problemas cuando las pesadillas ganan en las urnas.
Por eso es que escribimos ésta nota de opinión, con mucha data periodística y una marcada tendencia izquierdosa, para sumar información sobre lo que puede pasar en el cuarto oscuro el año que viene, más o menos para estas fechas, en nuestra ciudad.
Qué se elige
Empecemos por lo más sencillo.
Baigorria tiene 7 concejales y en el año 25’ elegirá 3.
Es obvio preguntarse por qué una ciudad con más de 60 mil habitantes no tiene 8 o 9 ediles. Simple, el censo del año 2021 sigue sin revelar el número exacto de baigorrienses y por ende no se puede solicitar a la Legislatura el ingreso de un octavo concejal al parlamento local, por lo menos.
Esta falencia del INDEC, que se repite en cada pueblo del país, deja afuera otras voces necesarias en el debate de la ciudad que queremos los que queremos la ciudad. Aunque esto suene en un juego de palabras raras.
Para este medio la política no es un gasto. Cuando más concejales, más vecinales, más clubes, más asociaciones intermedias, más Estados están presentes, la democracia siempre será la que acompañe a la sociedad en esa búsqueda eterna de la igualdad.
En conclusión, en la ciudad se elegirán tres ediles, con un electorado de más de 40 mil vecinos. Unos cientos menos que en San Lorenzo, localidad por cierto que cuenta con 9 legisladores en desmedro de los 7 que tiene Baigorria.
Quiénes culminan su mandato y otros culebrones
Hasta aquí vamos bien.
Sabemos que son tres las bancas en juego. Pero quiénes terminan su representación el 10 de diciembre de 2025.
Y alguito más, quiénes jugarán la reelección de su escaño.
Vamos por lo fácil. Mario Rosales, actual presidente del Concejo, no tendría pretensiones de ir por su cuarto periodo.
Va eso de no tener no es tan así, pero desde la intendencia le han bajado el pulgar desde el 2021 cuando perdió las legislativas, en nombre del intendente, contra Antonella García.
Esta derrota le costó perder peso político al eterno oficialista, y hasta la presidencia del Concejo, quien lo tenía como una fija. Igualmente Marito se las ingenió y desde este año volvió a la jefatura legislativa vernácula, siempre con acuerdos de los demás bloques.
Sin Rosales en la grilla los otros dos ediles si van por otro mandato. El cambiemita Javier Minetti y la peronista, referente del Movimiento Evita, - y casi intendenta en las pasadas elecciones - Antonella García, van a ir por periodo más de sus bancas.
Primer quilombo. Juntos por el Cambio, Unidos para Cambiar Santa Fe, y los fachos de la Libertad Avanza
Ya sé, la pregunta es cómo conviven radicales, de todo pelaje y tolerancia gorila, macristas, pullaristas, afiliados al PRO, evangélicos a la derecha de Dios Padre, socialistas y simpatizantes del fascista de Javier Milei.
Tirios y troyanos juntos y enlodados.
Y la verdad es que esta esquizofrenia, más parecida a un campo de berenjenas que a una alianza coherente de gobierno, sólo se entiende en la avaricia de mantener una cuota de poder a cualquier costo.
O quizás es más simple y son eso. Como esa máxima que afirma que la derecha se junta por intereses y no por proyectos colectivos.
En sí, en la ciudad ese espacio, cercano al gobernador Pullaro, va a intentar hacerse fuerte, más aún que, por lo menos al escribir estas líneas, la manada de fachos y neonazis, esa juvenilla poco menos que analfabeta intelectual, histórica y política de la Libertad Avanza no tiene peso en Granadero Baigorria.
Volviendo a Unidos la cosa allí se pone media compleja, pues Javier Minetti, el militante PRO en soledad irá por su tercer periodo, pero con pocos aliados a su alrededor.
Para comprender el casi destierro de Javi hay que remontarse a 2023, cuando el concejal, tras ganar la interna de Unidos en la categoría de intendente, bajó su candidatura para las generales alegando que su presencia podría permitir el triunfo de Antonella García a la primera magistratura baigorriense.
Era incompresible que una zurda, abortista, feminista, amiga de travestis y lesbianas, repartidora compulsiva de costumbres que incitan la pobreza, llegara a ser la primera intendenta electa de Baigorria.
Un horror, gordo.
Minetti, sin consultarlo con sus antiguos partidarios, radicales y otros cambiemitas, tomó la decisión y presentó ante la Justicia Electoral la renuncia.
Esto trajo un cisma en Unidos porque en semanas Víctor Bocco tomó la posta y fue el candidato del espacio pullarista en la ciudad.
Pero las heridas entre los pares no se cerraron aún, lo que las posibilidades del edil de crear nuevas alianzas quizás sean menguadas.
Asimismo Javier tiene en su espacio a su mayor aliada la ex concejala radicheta Betty Zappalá, quien es su único pie territorial.
Los que se sienten fortalecidos en este frente electoral son los Da Ponte.
Gisela por ser sobreviviente del turbulento 2023, por cuestiones ya explicadas en el párrafo anterior, y por haber logrado una banca.
Y de Guillermo, su padre, quien planificó la campaña de Unidos en Baigorria.
Esto pone en carrera al concejal mandato cumplido, un viejo zorro político que parece haberse reinventado y tomar fuerza su candidatura para 2025, obviamente mirando el 27 como meta.
Otro que también se alista en el frente provincial es el radical Bocco que, como se dijo, intentó salvar la ropa del zafarrancho. Aunque la elección del flaco, consuetudinario candidato serial y ex concejal, fue magra, ya ha manifestado la intención de estar por derecho y porque es parte de su vida.
Hay otros nombres dentro de Unidos que se quieren alistar para la contienda electoral, pero no hay certezas. Uno de los más referenciados es Lautaro Barrera, el joven de unos veintitantos del partido Uno, de extracción evangélica, que parece poner primera en la interna del frente de derecha, pero no hay nada confirmado aún.
El otro es Pablo Riera, socio fundador del PRO desde su más tierna edad, ex legislador local y siempre lobbista del gobierno que esté al mando. Pablo quedó muy herido luego de perder el año pasado, en la categoría a intendente, contra su antiguo aliado, Javier MInetti.
Además su imagen ha caído en picada luego de intentar en varias ocasiones volver al parlamento local. Pablito no sólo no logró un escaño, sino que en cada elección su performance fue más exiguas.
Asimismo Riera parecería que intentaría volver a intentarlo.
Lo que no se sabe qué harán son los del espacio Somos UCR, el último bastión boina blanca de pura cepa local, que tiene como referente a Mariano Ivaldo.
El otro quilombo. Los peronistas de Baigorria, muchos caciques y desencuentros
Por favor en esta parte del texto prestar atención, para no perderse en la trama peronista baigorriense.
Como dice un amigo lector, es más fácil la tabla del 7 de atrás para adelante que entender al partido justicialista local.
De hecho ese axioma que dice “Baigorria es peronista” no escapa de la realidad.
Desde que el peronismo se formó en Argentina, desde Paganini a Baigorria, el justicialismo ha sido casi imbatible en nuestra localidad.
Es para otro informe, pero de antemano se puede afirmar que desde el primer jefe comunal peruca, Juan F. Secco a Adrián Maglia, el peronismo local, mientras no fue proscripto, gobernó la ciudad, salvo en contadas ocasiones.
Pero volvamos al presente. El año pasado el peronismo, dividido en tres frentes, obtuvo 20 mil votos. Algo más del 70% de los sufragios. Todo un dato.
Así y todo, como es de esperar esta fuerza política tiene más internas que cualquier otro espacio. De hecho el Concejo local tiene 5 ediles peronistas, pero el intendente Maglia sólo tiene tres de ellos en el oficialismo.
Y como viene el paño, entre nosotros, no todos los ediles le son totalmente fieles al veterano mandatario. Pero eso también da para otro extenso análisis.
Ahora, vamos a desentrañar las marañas internistas peronchas baigorrienses.
Se terminó el amor.
Antonella García, o sea el Movimiento Evita, desde hace un tiempo apoyaron todo sus acuerdos con la muchachada de La Colmena, ese espacio socio cultural que surgió en el 2017 juntando los pedazos que dejó el post ramismo y la ruptura de estos con la gestión de Adrián Maglia.
Esta unión tenía fecha de vencimiento con antelación, pues en el 2021 acompañaron a Antonella en su elección a concejala, dejando un mojón claro contra el magliaismo, plantando cara a las generales del 23’.
Allí fue el pico más alto de esta alianza, pues Anto fue por la intendencia, y casi lo logra, y Adrián Milo Cravero alcanzó una banca.
Pero todo culmina al fin, todo tiene un final.
En el 25’ cada espacio se probará ante el electorado de manera autónoma. Y aquí sale la seguridad que García irá por otro mandato, mientras que desde La Colmena llevará su propia lista con un candidato propio. O mejor dicho, candidata, muy probablemente Ana Paula Milo Cravero, ex concejala y de brillante gestión en el Ministerio de Salud provincial cuando la pandemia acechaba nuestras vidas.
Por su parte Eliana Trivisonno también intentará, una vez, ir por una banca. Lo que no se sabe si lo hará dentro de la estructura partidaria, o en alianza con García o los Milo Cravero.
O tal vez, como ya lo hizo el año pasado, ir por la propia, con lista distrital.
Y por último llegamos al magliaismo.
Un oficialismo que no cierra una interna, que abre dos.
Luego de la alocada campaña 2023, donde casi pierden todo, el Ejecutivo en vez de cerrar cicatrices, profundizó viejas y creó nuevas.
Los cambios en el gabinete a finales del año pasado y fin de gestiones de anquilosados funcionarios incrementó el fuego amigo, en vez de disiparlos.
Con una extraña mirada de parte del mismo Maglia, y su hijo, Luciano, a quien propios y extraños lo llaman “el alcaldesito”, la gestión se vació de política colocando en Gobierno al ignoto Osvaldo Aymo, o Aymó el afrancesado, o el perfumado, que será un gran cuadro en seguridad vial pero carece de conocimiento de qué hacer en la diaria en el Municipio de Baigorria, un elefante en un mini quiosco.
Esto y varias diatribas más hacen que el panorama para el oficialismo sea muy oscuro para las futuras elecciones legislativas.
Al no querer ser Lucho Maglia quien represente el Ejecutivo en el año 25, lo único que tienen para jugar en la primera línea del gobierno es el secretario de Obras Públicas, el ingeniero Martín Tarterelli, un gran laburante en un gestión que casi no hace obras y la que hace no las comunica.
Una gestión desgastada, sin recursos, con varias disputas internas y que comunica pésimo a Maglia se pone cuesta arriba, y con viento en contra, la renovación de la banca que pone en juego.
Además de perder, quedar cuarto en las elecciones del 25’, los dos años siguientes a las generales serán más difíciles, y con todo en contra. Gobierno nacional, gobierno provincial, Concejo y la apetencia de varios que querrán el cargo del intendente Municipal.
Pero. Siempre hay un pero.
Según comentan varios magliaistas se está buscando un outsider, una figura local que pueda bancar la gestión y que pueda retener el escaño.
Se habla de un tapado o tapada para pelear por la concejalía.
Esto recién se empezó a hablar, pero hace una año atrás Maglia era dado como derrotado ante de tiempo y con mucha militancia, plata y amor propio se revirtió.
Quién no te dice que este tapado, o tapada, quizás seas vos, puedas dar vuelta la historia.








