Opinión del licenciado en Periodismo Hugo Cravero
El 26 de septiembre nueve contenedores arden en tres barrios de la ciudad. Están en lugares diversos, pero desde el área municipal de recolección de residuos ven una lógica en el recorrido de los dos detenidos que vandalizaron los recipientes domiciliarios. Esos demorados, apresados con las manos en la masa, fueron liberados a las pocas horas por orden de la Fiscalía de Flagrancia de turno.
Un mes después, el 25 de octubre, son veinte los contenedores incendiados. La metodología utilizada fue similar a la del anterior siniestro.
En un diálogo en off con un funcionario del Municipio baigorriense se dijo que es una constante estos actos vandálicos. “Cada fin de semana uno o dos contenedores son prendidos fuego. No es casual. Acá hay algo atrás mucho más grande que un par de boludos”, comentó.
La cava de Costello es otra incógnita. La depresión de tierra, ubicada en cercanías de El Cañaveral, en el noroeste de la ciudad, es un lugar donde el Municipio arroja la escamonda y la recolección de residuos verde. Misteriosamente, con una religiosa sincronicidad, la cava es noticia por el humo y el fuego.
“Se apaga, vamos con los camiones de la municipalidad, vienen los bomberos. Pero cada semana se vuelven a prender fuego”, contó un laburante comunal a éste periodista.
O hay piromaníacos sueltos en la ciudad.
O hay una intencionalidad política en vísperas de las elecciones.
Lo ocurrido el miércoles 9 con el corte de luz, que afectó a 10 mil baigorrienses, no deja claroscuros en el tema.
La misma Empresa Provincial de la Energía (EPE) afirmó que, desde un camión, un individuo arrojó una llanta de bicicleta en una línea de media tensión, en calle Silvestre Begnis al 1400 aproximadamente, generando cortocircuitos en el tendido eléctrico que alimenta los barrios San Miguel, Martín Fierro, Caminito, Industrial y Nuestra Señora de la Paz.
Desde las 15 hasta las 21 horas, luego del arduo trabajo de los empleados de la EPE, se pudo recomponer el servicio, en un día sofocante.
Puntería de un estúpido o la premeditación de una mente perversa.
El método de desgaste y odio es un arma efectiva de algunos sectores que sólo saben jugar en política desde lo peor.
Lo preocupante la pasividad calma que suele asumir el Municipio ante la locura de una banda que quiere gobernar la ciudad a través de estrategias nocivas, delirantes y violentas.
Sería por demás de importante pensar que pasaría si algunos de estos llegaran a dirigir Granadero Baigorria. Y cuál sería el destino de la ciudad y sus 60 mil vecinos.






