Por Lic. Hugo Cravero
Se esperaban otros nombres.
Otros cambios.
Pero no.
Parece que la gestión del intendente Adrián Maglia no acusó recibo de la derrota electoral, se podría decir sin ánimos de ofender paliza electoral, dada por un grupo de militantes jóvenes encabezado por la referente de la CTEP y Movimiento Evita, Antonella García y secundada por el ramista e integrante de la ONG La Colmena, Adrián Milo.
En sí, esta semana que se inicia sería la que con más claridad le daría forma a una dialogada y extendida renovación que de nuevo tiene poco.
Poquísimo.
Ahora. Qué se sabe de los cambios.
Hasta el momento y de manera potencial se confirman movimientos internos.
La Coordinación de Gabinete, cargo creado en la intendencia de Daniel Lioy para poder organizar todas las áreas municipales y ser un cogestora del gobierno, ya no sería de Carlos Barea, quien en los últimos años sólo ha sido un hombre que ha transitado de visita el Municipio sin casi saberse algo de él.
Allí estaría el actual asesor letrado comunal, Guillermo Vitali. Quizás éste sea uno de los cambios más potentes, pues Vitali sí comprende lo que está pasando en la ciudad.
El abogado llegó a la gestión baigorriense de la mano de su ex amigo y socio de estudio jurídico, Alejandro Ramos. Guillermo hace más de 14 años que está relacionado con el Estado local, conoce cada oficina comunal, sabe leer la política, por más que su presencia sea dentro del claustro municipal.
De ser Vitali, la Coordinación tendrá otro impulso, generando dinamismo a un área que ya huele a naftalina.
Por su parte Barea sería el secretario privado del intendente Maglia. Aquí los aportes y consejos del funcionario serán propicios para un jefe comunal que se recupera positivamente de una afección cardíaca.
La salida de Eliana Trivisonno de la Subsecretaría de Cultura y Deporte fue un error. Porque ni siquiera la reubicaron en otra dependencia. En tiempos de fracasos nadie sobra.
Ya se ha dicho en este multimedio, en todas sus plataformas, que la administración de Maglia tuvo en pandemia varios funcionarios para destacar. Natalia Annunziata, subsecretaria de Salud y Martín Tartarelli, secretario de Obras y Servicios Públicos, son dos para nombrar. Eliana, la tercera.
La excusa de que Trivisonno no es del riñón del oficialismo, la personalidad arrolladora de la ex subsecretaria, la potencia de trabajo que para muchos la traducen, de manera infantil, en soberbia, la hizo correr del cargo.
Hay quienes desconfiaron de su lealtad al proyecto electoral. Hubo algunos amanecidos que la vincularon con Antonella García, desconociendo que el ramismo ya la había dejado a un lado en su momento con todo tipo de descalificaciones a su condición militante y de mujer. A su vez Eliana fue parte de la lista de Mario Rosales como cuarta concejala.
Esta cartera sería ocupada por Fany Hereñú, actual subsecretaria de Gobierno. Lo que no se sabe es si la Subsecretaría será elevada a Secretaría o seguirá siendo satélite de Gobierno, que seguirá a cargo de Adrián Playa.
Tampoco se sabe si Fanny seguirá trabajando la misma agenda que Eliana, quien pudo hacer un relevamiento de artistas de la ciudad, como también de clubes y deportistas, logrando un reconocimiento por todos, sin banderas ni ideologías..
La vara que dejó Trivisonno es muy alta. Será capaz Hereñú de igualarla.
Promoción Comunitaria también es una pieza clave en la gestión. Y en elecciones más.
La Colmena y la CTEP utilizaron sus recursos de bolsones y entrega de subsidios para ganar.
Y lo hicieron de manera efectiva. El ejecutivo municipal no.
El área estaba a cargo de una empleada que no vive en la ciudad. Eso es de un peso específico vital cuando se debe utilizar esos recursos para ganar voluntades.
Desde la salida, también errónea, de Vanesa Paita a mediados de este año al frente de la coordinación, Promoción no tuvo la labor deseada.
Por eso se habla de que la psicóloga Eugenia Albornoz, quien ya trabaja en el área, sería la responsable de la cartera.
No hay data de que si se subirá a Secretaría, o Subsecretaría a Promoción pero la intención es darle la impronta que la dependencia ha perdido.
La Secretaría de Obras y Servicios Públicos está a cargo del ingeniero Martín Tartarelli. Es injusto decir que el trabajo del joven funcionario fue malo. Todo lo contrario. Es una de las piezas que le da vida al gobierno.
Pero es de saber que la Secretaría abarca muchas áreas, direcciones, oficinas. Una ciudad como Granadero Baigorria que nunca fue planificada, que tiene barrios incomunicados, que los servicios son precarios, es urgente dividir la misma en dos, como casi siempre ha sido. Obras Públicas por un lado, y Servicios Públicos por otro.
Por eso se dice que Ubaldo Schmit, un empleado municipal de carrera que ha estado en varias ocasiones vinculado con los servicios barriales que el Estado baigorriense brinda, sería el elegido para hacerse cargo de la flamante Secretaría.
Vale decir que el día de la asunción de los concejales, el pasado 10 de diciembre, Schmit estaba presente, bien alineado como si ya fuera parte del staff gubernamental.
A Luciano Maglia le pesa ser el hijo del intendente.
No es fácil ser Maglia en la Municipalidad de Baigorria.
Más allá de dimes y diretes, el joven estuvo a cargo durante dos años de la Secretaría de Control y Gestión. Una suerte de reaseguro de Maglia padre para controlar a los integrantes de su gobierno.
Esto trajo más roscas e internas dentro de la intendencia. Las diferencias entre Lucho y Carlos Barea fueron, en muchos casos, tema para apartados saineteros.
En los pasillos, en los lánguidos pases de factura por la derrota del 14 de noviembre, el "alcaldesito", como también se lo nombra a Luciano, estuvo en el ojo de la tormenta.
Será por eso que la Secretaría que de él dependía podría desaparecer y Maglia hijo estaría a cargo de una Secretaría de Comunicación, creada para poder comunicar la poca comunicada gestión municipal.
Hasta ahí se sabe.
Hay una versión que habla que se le ofreció a La Cámpora sumarse al gobierno a través de creación de la Secretaría de Producción, pero eso está en el mundo de la hipótesis.
Otra línea dice que se le habría “ofrecido" a Mario Rosales salir del Concejo, tomar un cargo en la gestión, pero éste al saber que el puesto otorgado era de segunda línea no lo habría aceptado.
Para pasar en limpio, sí Rosales hubiera pedido licencia la camporista Aylén “Gringa” Straini habría asumido la banca.
Lo real es que el diálogo entre el Gobierno y La Cámpora existe.
Y no mucho más.
Se sabe, como ya lo escribimos párrafos antes, que las internas dentro del magliaismo y la endeble salud del mandatario local hicieron llevar adelante una torpe estrategia electoral, con una sola lista oficial liderada por Mario Rosales.
El ex presidente del Concejo también sufrió el desgaste de 12 años en el legislativo y eso se sintió con fuerza cuando el 14 noviembre a la noche quedaba segundo cómodo luego de la fórmula García - Milo.
La escasa lectura de la ciudad que hoy se tiene, la particularidad de que Granadero Baigorria sólo tiene un tercio de baigorrienses nativos residiendo en la localidad, que el voto juvenil es de una importancia suprema en cada elección, que por incapacidad o candidez no se puso en el terreno a otros candidatos que han demostrado ser eficientes en sus labores, llevó al oficialismo a hocicar de manera rotunda.
Lo que es una incógnita es si hay una decisión del magliaismo de devolverle la Municipalidad a sus viejos aliados ramistas en 2023.
O hay un az en la manga que haría dudar a tirios y troyanos.
Y si ese az es el mismo Adrián Maglia que ya recuperado de batalla.
Se avecinan dos años cargados de política.
Ojalá que sea para el bien de la ciudad, que siempre es pasada a un segundo plano cuando se disputa el poder real.








