Con apenas 18 años, la joven de Los Robles ya se proyecta en medios tradicionales y digitales. El recambio generacional mediático también está en marcha
- Hola, me llamo Flor. Me hacés una nota - dice una niña menuda, pero con una energía nuclear. Mira al periodista deportivo con una simpatía contagiosa que excede al partido de fútbol que pronto disputará su amado Rosario Central.
Embebida en su ropa auriazul hay algo más que la picaresca alegría de una nena de escasa estatura y de unos 10 años de edad que encara a un comunicador solamente para reírse del momento. Hay detrás de sus ojos vivaces, cabellos finos y revueltos, de sus gestos que acompañan su algarabía, una clara idea. Esa que varios tuvieron a su edad. Saber de antemano qué hacer cuando se termine la faena de la escuela secundaria, y ya eso que fue un juego se convierta en la forma de ganarse la vida.
Florencia Sciangula lo supo y hoy lo vive con esa pasión.
- Siempre me gustó el micrófono. Las cámaras. Y me pregunté qué sería. Actriz, no porque dejaba de ser yo. Actuar, hacer de otra persona, no va conmigo. Y definí ser periodista- comenta con frescura la muchacha de 18 años.
Pero la simpleza de sus palabras tiene un recorrido muy hamacado en su corta vida.
- Yo no sabía si iba a poder hablar delante de la gente. Sí soy caradura, pero la verdad no sabía si me animaba ir más allá -
En ese momento de incógnitas Flor tenía 15 años, y fue allí que tuvo una gran idea: Ser candidata a presidenta del Centro de Estudiantes del colegio al que asistía.
- La verdad que armamos una lista para probarme. Para saber sí me podía desinhibir. En sí no solamente pude hablarles a mis compañeros, sino que ganamos por un montón de votos.
Las elecciones en Nuestra Señora de los Milagros de Capitán Bermúdez, que llevó a Flor a la presidencia del Centro, trascendió los muros escolares.
La adolescente, con una marca innegablemente propia, impulsó una campaña desde las redes sociales, llevando propuestas e ideas a la comunidad bermudence y la zona. Su forma de comunicar una elección en un Centro de Estudiantes de una escuela secundaria religiosa en una ciudad del sur santafesino fue un laboratorio para ella.
- Hicimos un montón de cosas para los compañeros de la escuela una vez que ganamos, pero ese fue el puntapié. Ahí me di cuenta que eso era por ahí. Que ahí estaba lo que quería.
Después Flor encaró una página con información de Rosario Central y fue un éxito total.
- Hoy no seguimos con el mismo proyecto, porque mí carrera tomó por otro lado, pero tuvimos miles de seguidores e hicimos muchas notas de actualidad canalla.
La familia de Flor es el clásico hogar de clase media argentina. Sus padres la banca en todas y la acompañan en su aventura.
- Ellos siempre están. Cualquier cosa que encaro en mí carrera es consultado en familia - dice Florencia.
- Mí papá es mí fortaleza, él sabe cada paso que doy. Me aconseja, me acompaña en cada momento - afirma de muchacha que sin decir más florece en ella el amor incondicional a los que forman su clan.
Toda su vida transcurrió en el barrio Los Robles. Tiene dos hermanos. Una mayor a ella y su mellizo, a quien le advierte en cámara riéndo que es menor a ella por 5 minutos.
Flor en la actualidad tiene dos programas radiales. Uno los viernes en FM Wox, Florencia Sciangula entrevista y otro los sábados en 341 Rock, Flor de sábado.
Pero su vida como comunicadora está en las redes. En especial en Instagram. Se podría decir que es la influencer con más seguidores de la ciudad.
Su actividad laboral, la cual no lleva algo más de tres años, también la ha llevado a trabajar con legisladores santafesinos, asesorar a políticos, conducir eventos. Recientemente condujo el festival por el aniversario del Boleto Educativo Gratuito en el parque Nacional a la Bandera, el sábado 14 de octubre.
- Que la vida me sorprenda - dice y se ilumina.
La adolescente, no se detiene. Va y viene. Subida en su scooter blanca recorre la ciudad y su carrera.
Su futuro no tiene techo. Y lo sabe. Pero no se embriaga, ni se encandila.
- Estoy cursando el primer año de Periodismo Integral en el ISET 18. Sé que debo culminar y recibirme. Tengo muchísimo que aprender, por eso no le aflojo a los estudios.






