Por Lic. Hugo Cravero
- Mami, todo está bien. Prendeme el calefón que llego en un rato -
Ese fue el último mensaje que Nora, Norita, le envió a su madre. Eran las 12 40 del miércoles negro de 18 de agosto.
Después la locura y el crimen.
Un femicidio más.
Otra mujer asesinada a manos de ser horrible y homicida.
Nora Montero tenía 39 años. Era madre de dos hijos adolescentes, uno de 19 años y otro de 16.
Su vida se surcó en el trabajo doméstico y en un comercio del barrio donde habitaba, la crianza de sus niños y la solidaridad.
Hacía poco se había separado del padre de los chicos y había comenzado una relación con José R, un hombre de Maciel de 32 años con quien convivió hasta finales de julio pasado.
- Era una chica muy querida y solidaria. Siempre estaba receptiva en ayudar al prójimo – comentó Mónica Pared. la actual pareja de Juan Carlos “Negro” Montero, padre de la mujer asesinada el miércoles pasado cerca de las 13 horas en avenida Los Plátanos al 500.
Norita era la hija más chica del matrimonio hoy separado. El Negro, propietario de FM La Fortuna, tenía devoción por su hija.
- Me mataron el amor de mí vida – resumió el padre con una templanza admirable al regresar de reconocer a su niña degollada y violentamente golpeada por el femicida.
La relación entre José R y Nora se inició como total normalidad, pero al poco tiempo el acusado homicida comenzó a manipularla y agredirla.
Se había mudado a Maciel para convivir con el hombre, pero al querer volver a su casa con su madre el femicida la secuestró y no la dejó salir de la vivienda por una semana.
Según comentó Montero el 1° de agosto pasado Norita se escapó de la casa del opresor y se apersonó a la Comisaría de Maciel para denunciar el atroz hecho.
El 2 de agosto Norita ya estaba en Baigorria, junto a su madre en la vivienda de Junín al 1400 de San Miguel. Esa jornada José R llegó al lugar y quiso llevarse a la mujer a punta de revólver. Todo culminó con José R detenido en la Seccional 24° y denunciado por violencia y tenencia de arma.
El 3 de agosto, con la intervención de área de Género municipal y el Juzgado local, se consiguió la exclusión perimetral de José R por sus actos de violencia de género contra Nora Montero.
- Nora había definido volver a empezar. Hacer su vida en la casa de su madre y estar con sus hijos. No pudo, la mataron – comentó Mónica Pared en una entrevista a medios baigorrienses.
Ese miércoles negro de 18 de agosto José R le envió un WhatsApp pidiéndole que lo acompañe a la guardia del hospital Eva Perón porque se sentía mal.
Norita era genuina, honesta. Una buena persona. Accedió en acompañar al hombre que la había secuestrado, humillado y maltratado para darle una mano, una contención.
Quizás alguna vez sepa qué pasó. Cómo fueron esos minutos finales, entre el último mensaje a su madre y el crimen.
El asesino la llevaba en su auto, un Clío gris, por Los Plátanos, enfrente de la vieja aviación de Baigorria.
José R detuvo el andar del coche, en la avenida del sur de la ciudad casi Los Ceibos, por la resistencia de Norita en continuar dentro del mismo. El criminal volvió a pegarle y violentarla.
Esta vez las amenazas no bastaron y la mujer resistió hasta donde pudo. El asesino comenzó apuñalarla y casi moribunda la arrojó a la calle atropellándola con el vehículo, potenciando su rol de cobarde homicida.
José R fue detenido esa misma tarde en Maciel, en su casa, por agentes del Comando Radioeléctrico baigorriense. Allí se encontraron prendas de Norita, su celular, sus documentos, entre otras pertenencia, pero no el auto donde fue asesinada.
- El trabajo del fiscal y la Policía de Baigorria fue impecable. El rápido accionar, la disposición de la Justicia hizo que lo pudiesen detener con rapidez al autor del crimen– dijo a la prensa Patricia Molina, la responsable del área de Género comunal.
- Queremos justicia. Un fallo ejemplar y una mayor contención a las víctimas – reclamó Mónica Pared quien amaba a Norita como una hija.
El jueves 19, a sólo 24 horas del miércoles negro de 18 de agosto, un centenar de mujeres y hombres marcharon desde el lugar del femicidio hasta la Comisaría 24° donde el asesino está detenido.
Una vez más se exigió el fin de los crímenes a las mujeres.
Un “basta” que agobia y da un marco a la búsqueda de la igualdad a su máxima expresión.
“Paren de matarnos”, se volvió a sentir, esta vez por las calles de una ciudad que alguna vez vio a Norita feliz y llena de vida.






