No se vos, pero me siento orgulloso de la Presidenta, de éste Gobierno, de plantarse ante el imperio asesino, de defendernos, aunque tal vez ni te des cuenta y le creas a lo peor.
Me siento un desacatado perfecto, porque sé que éste es el camino, denunciando buitres, invirtiendo en los pibes, en los viejos.
Pero a su vez, ese concepto, ahora legalizado por el juez yanqui, senil y servil, creo que se queda corto.
Soy, además, desobediente a los designios pre establecido por hijos de putas de ocasión. Rebelde ante la hipocresía dictada por el poder real.
Y a su vez subversivo, porque desprecio al que tiene hectáreas y hectáreas de latifundio, mientras muchos atajan la pobreza con sus cuerpos.
Zurdo, porque sé que sólo daremos vuelta la taba, cuando de manera drástica, y dramática también, repartamos hasta el último grano de cereal, el póstumo centímetro de tierra, el milésimo instante mezquino final; en la convicción igualitaria como único objetivo.
Comunista, porque en el socialismo del siglo XXI está la respuesta civilizatoria a futuro. Porque al pensar así y luchar por ello, se está más cerca del Che, de Carlos Marx, de Jesús el Nazareno.
Feliz, a pesar de tanto facho estúpido y de adormecidos televidentes cotidianos. Porque sólo en la senda de ir por más está el destino de todos, de los cumpas que entienden y del que tristemente repite el coro idiota.
Impaciente, por ese amanecer colectivo, necesario.
Ahora querido lector, sí sos de los que verborrágicamente insultás los logros que empardaron la jugada en estos últimos 11 años, sí te jode que a tú vecino le vaya mejor que antes, si no te emocionás cuando se recupera otro nieto, o cuando otro de los nuestros logra su casa, o su nuevo laburo; sí te llenás de insultos por la Asignación Universal por Hijo, o cuando ves pasar ese manojo de pibes con sus computadoras rumbo a la escuela, o cuando otro hermano logra jubilarse; sí justificás de cualquier manera un linchamiento cobarde y homicida; tendrías que revisar tu supuesta filiación partidaria, tu creencia religiosa, tu reputada honestidad que pregonás en fondas, foros de redes sociales y reuniones familiares.
Mientras tanto, los desacatados, los indómitos soñadores de cosas imposibles, seguiremos así, profundizando la huella, sumando en rebeldías las melodías insubordinadas y bellas aun por cantar, por el bien de las mayorías.
Esquivando zonceras, acumulando certezas.






