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Martes, 05 Noviembre 2013

Qué sintieron los artistas al ver su nombre en las listas negras de la dictadura

Entre la documentación original de las Juntas Militares encontrada en el Edificio de la Fuerza Aérea, están las listas negras de artistas condenados por la dictadura

 

El imperdonable delito fue pensar, sentir y luchar. Todos verbos que la última dictadura militar intentó borrar del diccionario. Por eso, cientos y cientos de artistas pasaron a formar parte de las listas negras armadas por puño y letra de los genocidas. Los condenados a muerte eran laburantes de las ideas, su trabajo consistió en escribir y metaforizar los sueños de toda una generación, además de denunciar los atropellos del poder.

Algo que los militares no iban a dejar pasar. Por efecto del terror, el silencio y la complicidad intentaron callarlos, pero treinta años después salen de la oscuridad esas listas negras.

“Cuando me enteré de las listas reviví todos esos años, que fueron angustiantes y difíciles. Pero hay que mirarlo desde acá y que un jefe militar haya entregado ese material marca una anuencia de las fuerzas a la democracia. Un cambio en el ideario de los militares, como el que yo me imaginaba en Soldaditos de Plomo”, recordó el músico en INFOnews, apelando a su propia obra musical.

Que su nombre apareciera en el listado militar, no fue para Víctor ninguna novedad. En el `75, antes del golpe, ya había recibido amenazas de la Triple A, y después de marzo del `76 el peso de la censura cayó sobre él como las balas plomo. Así vivió durante siete años: bajo una prohibición efectiva de trabajar y producir, que lo obligó a vender muchas de las cosas que tenía en su casa para poder sobrevivir. Y todo ese dolor sin contar la desaparición de María Cristina, su hermana, que fue "chupada" en junio del `76 y asesinada junto a su marido.

“Fue una época muy difícil. Me perseguían por pertenecer a un partido político y por buscar a mis familiares. Vivía bajo amenaza”, recuerda el autor de Sobreviviendo, que recibía las amenazas escritas en papel donde le anunciaban su fusilamiento. Cuando la insistencia de esos mensajes se hizo constante, Víctor optó por el exilio. “Tenía miedo por mi familia”, y así fue como en el `78 y en el `80 tuvo que dejar, con dolor, su país.

“Los verdaderos perseguidos”

Una lista con más de 300 nombres de artistas, periodistas e intelectuales con "antecedentes ideológicos marxistas" fue identificada entre los archivos encontrados en el Edificio Cóndor de la Fuerza Aérea. Entre los nombres figuran Norma Aleandro, Luis Brandoni, Norman Briski, Julio Cortázar, María Elena Walsh, Fernando "Pino" Solanas, Luis Brandoni, y Osvaldo Bayer entre muchos otros cuyo destino fue, mayoritariamente, el exilio.

“Cuando me enteré de las listas tuve la sensación de que por fin se están diciendo quiénes son los verdaderos perseguidos” aseguró a INFOnews Osvaldo Bayer. “En octubre de 1975 salí en los diarios como un condenado a muerte”, recuerda. Eso lo obligó a refugiarse, a esconderse, para evitar ser fusilado.

Dos viejos amigos, anarquistas y españoles, que habían resistido la Guerra Civil, vieron la noticia en los periódicos y fueron a buscarlo hasta su casa. Lo subieron a un taxi y lo llevaron hasta el lugar donde vivía la pareja: una quinta en las afueras de Quilmes. Aunque Osvaldo nunca supo con precisión el domicilio donde vivió esas semanas, un código de época para reducir cualquier tipo de riesgo.

Bayer había sido condenado a muerte por escribir La Patagonia Rebelde, y por otro de sus libros: Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, que cuenta la historia de un anarquista fusilado por Uriburu. Eso lo obligaba a vivir escondido, clandestino. La pareja española que lo refugió se negaba a escuchar la radio o leer diarios, porque “no querían consumir productos de la burguesía”, recuerda Osvaldo, que igual caminaba hasta la estación de Quilmes para comprar el periódico. “Ellos escuchaban todo el día solfeos españoles, y yo pensé: `están matando a todo el mundo y yo escuchando solfeos´”. Fue entonces cuando decidió exiliarse en Alemania.

331 artistas “peligrosos”

Entre los miles de documentos sensibles que hallaron en el Edificio Cóndor de la Fuerza Aérea se encontró una carpeta que analiza exclusivamente las listas negras de la última dictadura entre 1973 y 1983, confeccionadas por la Junta Militar y distribuidas después en los medios de comunicación y todos los estamentos del Estado para que no fueran contratados.

Para el 31 de enero de 1980 integraban las listas negras 331 personas clasificadas bajo la Fórmula 4 (F4), el mayor de los cuatro niveles de "peligrosidad". F4 significaba que esa persona "registra antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública, no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc.", señala uno de los documentos que establece las fórmulas de calificación de personas utilizadas por la Junta.

Con esa categoría fue también identificado el actor Héctor Alterio. Si bien "no militaba en ningún partido político” durante la década de los ´70, igual ”tenía una posición ideológica definida y hablaba de eso en las entrevistas que me hacían", recordó esta mañana.

Alterio confesó que al enterarse de la noticia lo invadió "una reacción positiva" y recordó las amenazas de muerte recibidas en su casa por parte de la Triple A “en la época de López Rega" y agregó que “tardé 8 años en volver a Buenos Aires”. Otra vez la misma historia: amenazas, censura, persecución, miedo y exilio. La fórmula de una dictadura asesina y terrorista aplicada al universo de la cultura popular.

 

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