
Cuando los vecinos de la Calle 602 cuentan la odisea por la que tienen que pasar cada vez que les toca hacer un reclamo por servicios de luz, agua y gas, como también otros básicos que le corresponden a la Municipalidad como alumbrado público, recolección de residuos, zanjeo o poda y escamonda, sus relatos están más cerca de parecerse a la Macondo de Gabriel García Márquez que a la misma Rosario